Sabido es que trabajaba en la oficina de patentes de Berna. No tan sabido es que sus descubrimientos son codificaciones como las que realiza un artista sobre el lienzo con maravilla de simplicidad en donde hay suma complejidad, sintetizando cúmulos de esfuerzos anteriores.

Tenía, en 1901, 22 años y nueva nacionalidad suiza, en ocho más se convertiría en profesor extraordinario de física teórica en la Universidad de Zurich, y tras sus concepciones del efecto fotoeléctrico, movimiento browniano y teoría especial restringida de la relatividad. En 1910 y por decreto del emperador de Austria obtendrá el cargo en la Universidad de Praga.
Treinta años después, en 1940, la fisión nuclear era un hecho consumado, materia convirtiéndose en abundante energía tras el trabajo de partir el átomo. Fermi, Hahn, Strassman, Szilard, Wigner, se tomaron ese trabajo y Frisch junto a Meitner lo continuaron; Einstein lo había previsto en 1905, pero no fue la causa-origen, su fórmula de conversión transmutativa W=mc² tiene antecedentes en los desarrollos de Planck y su constante h, en donde la energía es directamente proporcional a la frecuencia de oscilación e inversamente proporcional al espaciotiempo (altas energías confinables a pequeños espacios y tiempos cortísimos); además la fisión no es un fenómeno de interacción nuclear fuerte (gluónica) y campo cromático, Werner Heisenberg decía “la fuente de energía en el proceso de fisión del uranio es esencialmente la repulsión electroestática de las dos partes en que es separado el núcleo. Por lo tanto, la energía de una explosión atómica deriva directamente de esta fuente y no de la transformación de la masa en energía”. Sigue siendo un fenómeno electromagnético el que desata el poder nuclear por fisión-reacción encadenada; o dicho de otro modo, la fisión no es una licuación de la materia, hoy se sabe por QCD que el 98% de la masa protónica y neutrónica no se debe a los quarks conformantes sino a los enlaces por ligaduras gluónicas a su interior y que son toda energía. Por ello mismo la fórmula de Albert Einstein sigue siendo tan simple como precisa y certera.

Curvatura definida por el tensor de tensión-energía, o de energía-impulso o de energía-momento

Menos certera es su adecuación a la teoría por él creada del fenómeno de la gravedad (1916), esta fuerza no puede ser simple y precisamente una geometría que curva el espaciotiempo -solo para salvar la invariante relativista y máximo posible de velocidad lumínica- y teniendo implicaciones geométrico-topológicas no es sino una fuerza/mediación con la geometría del espacio cuando curva la luz hacia sí, tan atractiva como las fuerzas intranucleares ya conocidas. Hoy y a falta de una teoría cuántica gravitatoria definitiva, tenemos un cúmulo amplificado de concepciones: la gravedad clásica newtoniana, la LQG (los 25 años de la teoría) y mentores, la teoría MOND y su necesidad de materia oscura, la supergravedad; la teoría de cuerdas, P-Branas y teoría M de Edward Witten, la gravedad como fenómeno entrópico holográfico emergente de Verlinde, la más reciente aproximación de Petr Horava 1, 2 y 3; y la interesante AdS/CFT  con el agregado de la conjetura Maldacena y que se propone unificar relatividad general con mecánica cuántica, 1 y 2. Sin aunar el aspecto gravitacional de las energías aún no tenemos escalabilidad GUT o unificación de fuerza electronuclear, algo previo a hacer vibrar las cuerdas para llegar a la teoría del todo por E8 de álgebra de Lie o por el camino de la simetría especular y que variedades de Calabi-Yau extradimensionales nos lo permitan. Pero una cosa es fehaciente: si lo gravitacional es magnitud superlumínica instantánea, ya vamos sabiendo cual es la fuerza que rige nuestro destino y nuestro universo, justamente aquella que aunque observable es la que aún no entendemos.

En El universo de Einstein (2005), el especialista en cuerdas, tensores y futuros posibles, Michio Kaku, escribe acerca de la gravitación: «Dicha fuerza es una ilusión, un efecto de la geometría del espaciotiempo. La Tierra deforma el espacio-tiempo de nuestro entorno, de manera que el propio espacio nos empuja hacia el suelo»
¿Y si la gravedad fuera simplemente espaciotiempo relativista de Minkowski compactado? La luna es de queso, pero ¿de qué están hechos los agujeros negros? De espaciotiempo están hechos, y la masa en su derrumbe gravitatorio solo deja un legado de su principal componente: espaciotiempo, espaciotiempo de una compacidad tal que ningún campo electromagnético-lumínico, gravitatorio o motas y cuerpos de polvo interestelar puedan escapar.

Las deidades nórdicas, en futhark antiguo, decodificaban las rúnicas interacciones con el campo gravitatorio

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