La vida no tiene sal, pues es un acidal. Existen pares de bases en la macromolécula de ADN que enlazan mediante hidrógeno y lo hacen de la siguiente manera: GC triple puente y A=T doble puente. La sumagregación consta de dos bases nitrogenadas + ácido fosfórico + desoxiribosa (glúcido sacárido) y da como resultado la mencionada polimolécula autorreplicante y ácido de la vida en el apareamiento nucleico GATC, código maestro de la existencia. La que se mantiene viva y operativa por síntesis de proteínas a partir de los canónicos 20 aminoácidos desde el codificador G–A-U–C del ARN (ácido con ribosa). Toda amina -de los aminoácidos- se puede considerar compuesto derivado del amoníaco (NH3) con hidrógenos sustituidos por radicales carbónicos, así la vida es toda de carbono y nitrógeno.
En el aire terrestre tenemos un 78% de nitrógeno, un 21% de oxígeno y un restante 1% de otros.
El metano presente en los lagos de Titán a -180°C, es un conocido hidrocarburo, al que en la atmósfera titánica se lo observa llover y evaporarse. Pero sin nitrógeno, el satélite saturnino carece y carecerá de bióticos. El elemento metálico oro, fácil de hilar y apilar por su dúctil consistencia, tampoco es parte componente del ácido de la vida, señor barón Jacob Rothschild. En este pequeño sencillo homenaje de las posibilidades de vida extraterrena que me hacen recordar a mis dos más grandes influencias y depositarios de admiración en la ya lejana década de 1980.

Si el hidrógeno, carbono, oxígeno y nitrógeno metalizan ¿podrían tambien metalizar las bases nitrogenadas y ácidos nucleicos que dan código y entidad real a la vida misma? ¿podrían metalizar los 20 aminoácidos y síntesis de proteínas misma? ¿podríamos llegar a tener auténticas sales orgánicas e incluso vivas?

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