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Auspicia el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego

La Edad Media que comienza con la expansión árabe y el cierre-litigio con los bizantinos del Mediterráneo para el comercio y comunicación de toda la cristiandad, en 711 los visigodos de Rodrigo no pudieron contener el embate del Islam; en 732, Poitiers hace la diferencia, Carlos Martel, abuelo de Karl der Grosse, junto a su sacra espada contienen y repelen la invasión, hacen retroceder al enemigo y mantienen libre del infiel musulmán todos los territorios que por su ‘abominable’ bloqueo se feudalizarán en feodums de territorialidad ni religiosa ni nacional (más bien colonato clan-tribal) tan útil para laboratores como dominus insignem para quien expropia el eminente excedente, conformando la gran Allemagne (Alemania); el futuro imperio naciente Heiliges Römisches Reich del 962 d.C tras la escisión del Imperio carolingio en 843 d.C (por el Tratado de Verdún).
La Edad Media que termina con la expansión turco-otomana sobre Bizancio, la Caída de Constantinopla en 1453

el progresivo y paulatino remplazo de los califas por los sultanes, el ascenso irremediable de un Imperio español por unificación de los reinos de Aragón y Castilla y posterior trono en España para un Habsburgo: Carlos V, emperador del Sacrum Romanum Imperium. El comienzo renacentista de la Edad Moderna.

La Edad Moderna que termina durante el aufklärung, alumbramiento e Ilustración, tras guerras de religión de nunca acabar y revoluciones burguesas triunfantes, una España profundamente empobrecida, un reino de Francia con borbones en bancarrota y jacobinos guillotinando a los herederos del Sacro Imperio. La Edad Contemporánea es realmente la era de la técnica (tejné) desatada a gigantesca escala planetaria, su revolución vaporosa-carbonífera y un Imperio británico ultramarino desparramándose cual cancerígena substancia análoga.

Es el principio del fin del mundo de avanzada que en 2012 habitamos los civitas del globamundi. Justamente, la exaltación marxista de las fuerzas burguesas que nos liberarán de la ignorancia y el embrutecimiento anteriores, utopías británicas y posrenacentistas desde que asesinaron a Thomas More en 1535 (en 1516 la Utopía era otra).

Pero Marx leía a un romántico, no es referencia al economista suizo Sismondi, sino al escocés Sir Walter Scott. Scott narró claramente que lo único justo en el mundo es cuando los contendientes se enfrentan en la justa.

Uno de ellos prevalecerá y el otro caerá del corcel. La caballería como noble oficio y el medioevo como etapa histórica que no debería haber permitido la nefasta proliferación de pólvora, motores y mecanismos matemático-modernos de medición, que son los mismos eficientes mecanismos de tan eficaz destrucción. Marx no lo entendió, hasta que con la muerte ya cercana -y como su contemporáneo Jules Verne que envejeció presintiéndolo- malditos británicos exclamó, en el lecho de su desvanecimiento de existencia y despedida de este mundo.

Ivanhoe, 1819

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