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Los Rosenkreuzer como angloprotestantes en los enredos de Bohemia al comienzo de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648):

Auspiciado por el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego

El 26 de agosto de 1619, los bohemios decidieron ofrecer la corona de su país a Federico V de Heidelberg, Elector Palatino. Se trataba del corolario tras los hechos acaecidos un año antes y conocidos como Defenestración de Praga. Christian von Anhalt había desplegado grande actividad para fomentar en Bohemia la causa protestante de Federico, porque su ascensión al trono era parte importantísima del edificio antihabsbúrguico que el consejero estaba construyendo alrededor del matrimonio del Támesis con el Rhin (Isabel Estuardo de Inglaterra con Federico de Wittelsbach-Simmern). Según las complicadas reglas propias de la constitución imperial del Sacro Imperio Romano Germánico, el rey de Bohemia tenía un solo voto en la elección del emperador. Como Federico ya era elector, si subía al trono de Praga tendría dos votos en la elección imperial, lo cual habría permitido reunir una mayoría antihabsbúrguica y abrir el camino a la supresión del control de la Casa de Austria. Christian von Anhalt y sus asociados pensaban de esta manera, y quizás alimentaban la idea de que el mismo Federico llegara a obtener la dignidad imperial. Estos proyectos de política religiosa dieron a los reformadores anticatólicos la esperanza de hacer una reforma eclesiástica por medio del mismo Imperio, cosa que desde tiempos de la Toscana y Dante era un sueño burgués-reformista entre contendientes güelfos blancos y gibelinos de la Baja Edad Media europea. Federico le escribiría a su tío el duque de Bouillon: “es un llamado divino que no puedo desobedecer… mi único fin es servir a Dios y a su Iglesia”. En el nombre del mismo Dios y desde el otro lado, católico y jesuítico contrareformista, las espadas para otra guerra total serían desenvainadas; y en esta nueva ocasión Ël-Enki-Enlil-Yhwh no intervendrían, permitiendo que sus creaturas símil cobayos y hámsters pelearan y murieran hasta la más espantosa destrucción detrás de la vitrina que los Superiores Desconocidos contemplan, pero que los humanos no pueden siquiera intuir dónde se la puede hallar, presos de su destino y en combate feroz y constante a lo largo de los siglos por imponer sus dictados y mandatos.

Pasado cierto tiempo, los enemigos de Federico se coligaban para expulsarlo del trono; sus aliados más importantes, los príncipes protestantes alemanes, no se disponían a darle su ayuda. Christian von Anhalt comandaba las fuerzas de Federico, mientras los ejércitos católicos eran encabezados por el duque Maximiliano I de Baviera. Las fuerzas de Federico fueron derrotadas completamente en la Batalla de la Montaña Blanca, en las afueras de Praga, el 8 de noviembre de 1620, victoria que reafirmó la dominación de la Casa de Austria en Europa durante una generación más y con la que se inició la Guerra de los Treinta, que poco a poco fue desgastando el poder del elefante Habsburgo.

Jacobo I Estuardo, llevando a cabo su política exterior por “derecho divino” y sin consultar al Parlamento, que era unánimemente favorable al rey de Bohemia, comenzó a poner las bases de una serie de acontecimientos que, en el tiempo de un siglo, destruirían la monarquía de los Estuardo… y que en 1714 culminaría en la cesión del poder de la Corona en sus primos alemanes los Hannover. Si bien la tragedia de Bohemia es relativamente conocida, se han hecho muy pocas investigaciones sobre el efecto que podrían haber causado las esperanzas a que dio lugar la supuesta alianza del rey de Inglaterra con el Elector Palatino. En aquellos años de paz poco estable, entre guerras de religión, el Elector Palatino había representado algo más que el calvinismo tradicional de su Casa: por su unión matrimonial había trasplantado a Alemania los esplendores del Renacimiento posisabelino, y a pesar de la corta duración hasta la reacción católica, esta ha sido una fase muy importante de la transición del renacentismo al aufklärung. Fue en ese momento, que las fuerzas del Renacimiento chocaron de frente y con fuerza aterradora contra la Reacción. Luego se perdieron y desaparecieron en medio de los horrores de la Guerra de los treinta Años, pero cuando por fin el conflicto terminó, la Ilustración hizo su aparición.

Aunque el Palatinado era un estado calvinista, poseía la cualidad de ser un polo atractor de todo tipo de pensadores liberales para nada calvinistas. En Venecia, Paolo Sarpi había dirigido poco antes la oposición a la usurpación a los derechos de la República por parte del Papa, y en Inglaterra se había seguido con extraordinario interés el movimiento liberal veneciano. El entusiasta embajador inglés en Venecia, Henry Wotton, llegó al extremo de alimentar la ilusoria esperanza de convertir a los venecianos a una especie de anglicanismo. En 1613 ya casi se había olvidado la conmoción causada por el entredicho, pero se seguía en Venecia con sumo interés los acontecimientos con Federico; Christian von Anhalt estableció contacto con Sarpi, Wotton se detenía en Heidelberg en sus viajes entre Londres y Venecia. Si Federico hubiese logrado tener abierto un corredor liberal de Holanda a Venecia a través de Alemania, quizá se hubiese evitado el progreso de la represión del pensamiento en Italia, con sus víctimas Giordano Bruno, Galileo Galilei y demás contemporáneos.

Fuente: El iluminismo Rosacruz, Frances Yates (desde los archivos del Instituto Warburg)

… continuará desde el fortalecimiento de la Liga Evangélica Protestante y quienes eran los Rosacruces, y la luego Revolución Gloriosa de los Orange de los Países Bajos neerlandeses y flamencos en Inglaterra.

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