Porque leer nos hacía tan bien, y  a propósito de la partida de este mundo de Ray Bradbury a sus 91 años.

Fahrenheit 451: temperatura a la que el papel de los libros se enciende y arde… el cyberpunk ya estaba allí en corta y distópica novela.

Guy Montag, bomberito obediente, lo va entendiendo: deja de mirar los videohome y a la pantalla plana con su mujer, ya no se cansa cortando el pasto como antes, y empieza a preferir dejar de quemar pulpa de celulosa… para empezar a leerlos. Mientras tanto: los mass-media inventan y trucan la realidad y el mundo se dirige solito a una conflagración-retaliación termonuclear.

La novela Premio Hugo es de 1953, el film de François Truffaut de 1966 y toda semejanza con la realidad es mera coincidencia. Pero Montag lo entiende y no lo disfraza, no lo oculta ni decide mirar para otro lado, para Montag el valor es la Verdad. Y todo lo que salva o resarce a Montag es que ama y busca la verdad ya no tolerando más las condiciones (mentiras históricas impuestas) en las que le tocó nacer, crecer, vivir y morir.

Fahrenheit 451 (unos 233° Celsius)

 

 

 

 

 

 


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