La guerra comenzada un 24 de marzo terminó un 10 de junio de 1999 o más bien los bombardeos de la OTAN reformulada, ya no anticomunista sino tan solo imperialista. Kosovo declaró su independencia el 17 de febrero de 2008 desde el parlamento kosovar y sin consulta ni acuerdo establecido con Serbia, un 7 de septiembre de 1990 ya lo habían intentado pero con resultado adverso se pospuso por 18 años. No es de extrañar que Rusia no haya reconocido la emancipación kosovar, la invasión de la ex-Yugoslavia es geoestrategia contra la zona de influencia eslava y su porción del mundo: EUA hace 13 años -y desde la caída del Muro en Berlín año 1989- apunta con la restauración capitalista al centro neurálgico de la extinta URSS, apunta a Moscú. La imprudente prepotencia del suicidio evitable.

Thank you NATO (for nothing)

La confesión de las bombas (Eduardo Galeano):

1. Estados Unidos y sus aliados de la OTAN están descargando un diluvio de misiles sobre Yugoslavia, o sobre lo poco que queda de lo que fue Yugoslavia.
Según la versión oficial, los atacantes actúan conmovidos por los derechos del pueblo albanés de Kosovo, víctima de la “guerra de limpieza étnica” emprendida por el gobierno serbio de Milosevic. Al decir del presidente Clinton, las democracias occidentales no podían permanecer cruzadas de brazos ante esta “inadmisible catástrofe humanitaria”.
La más feroz “guerra de limpieza étnica” y la más “inadmisible catástrofe humanitaria” de la historia de las Américas en el siglo veinte, ocurrió en Guatemala en las décadas recientes, y sobre todo en los años ochenta. Los indígenas guatemaltecos fueron las principales víctimas de esta matanza: hubo cien veces más muertos que en Kosovo, y el doble de desplazados. En su reciente gira por Centroamérica, el presidente Clinton pidió perdón por el apoyo que su país prestó a los militares exterminadores de indios, que habían sido entrenados, armados y asesorados por Estados Unidos. ¿Por qué Clinton no exige a Milosevic que aplique esta exitosa doctrina del lavado de manos? Los bombardeos podrían parar a cambio de un compromiso formal: en el año 2012, o 2013, pongamos por caso, el presidente de Yugoslavia pediría perdón a los cadáveres de Kosovo y todo bien, asunto arreglado, el pecado expiado. Y a seguir matando.

2. El presidente estadounidense andaba enredado en un escándalo sexual, y Robert de Niro y Dustin Hoffman inventaban una guerra para distraer la atención del respetable público. En la película, llamada Wag the dog, esa guerra fabricada se hacía en nombre de la salvación del pueblo albanés.
Ahora, también en nombre de la salvación del pueblo albanés, la película continúa por otros medios. Es cosa de cine: despegan los aviones, que parecen diseñados por Hollywood, y noche tras noche estallan los fuegos de artificio en los cielos de Yugoslavia.
Como en los bombardeos contra Irak, el espectáculo no incluye imágenes de los enemigos muertos; y muertos propios no hay. Mientras los ataques ocurran desde el aire, esta guerra real seguirá simulando que es virtual. Si las tropas invadieran por tierra, y los países atacantes empezaran a recibir a sus héroes envasados en ataúdes, otro gallo cantaría.

3. Mientras tanto, la OTAN continúa celebrando, a lo grande, su medio siglo de vida. Como quien dice, está tirando la casa por la ventana. Es la fiesta de cumpleaños más cara de la historia: sin contar el valor de las vidas y los bienes aniquilados en Yugoslavia, porque al fin y al cabo no hay enemigo que no merezca su desgracia, cada noche de bombas está costando 330 millones de dólares. Según el cálculo del diario Frankfurter Allgemeine Zeitung (edición del 30 de marzo), Estados Unidos gastó, en la primera noche de esta guerra, tanto dinero como el total de la ayuda prometida por Clinton a los países centroamericanos devastados por el huracán Mitch.
No es para menos. Ya había quienes se preguntaban para qué servía la OTAN, si había desaparecido la amenaza comunista al este de Europa. El gerente general de la empresa, Javier Solana, se ha encargado de despejar esas dudas insidiosas. Hace veinte años, Solana gritaba: ¡No a la OTAN! Hace diez años, pronunciaba una frase histórica, en nombre del gobierno español, cuando se desató la guerra estadounidense contra Irak: “Hemos sido avisados, pero avisados a posteriori”. Y ahora nos explica que la OTAN está “defendiendo la paz”, a millón de dólares por misil.

4. Las grandes potencias practican el delito, y lo recomiendan. Nadie viola la ley con tanta frecuencia. Estos bombardeos están burlándose del derecho internacional, y también de la propia carta de fundación de la OTAN. Contra un dictador sanguinario como Milosevic, se nos dice, está todo permitido, incluyendo lo prohibido. ¿Contra Milosevic? En la tele, al menos, se ve sano y salvo al llamado Hitler de los Balcanes. La que sufre es la gente.
También las guerras contra Irak, violatorias de todas las leyes habidas y por haber, se han justificado por la urgencia de derribar a Saddam Hussein. Pasan los años y, de bombardeo en bombardeo, el llamado Hitler del Medio Oriente sigue tan campante. En cambio, ¿cuántos iraquíes han caído? Según los datos oficiales publicados en Estados Unidos (US Bureau of the Census, enero de 1992) unos 145 mil iraquíes y 124 estadounidenses han muerto como consecuencia de la guerra de 1991. ¿Y cuántos siguen sufriendo el bloqueo teóricamente destinado a voltear al dictador? ¿A cuántos castiga el hambre impuesta por las sanciones económicas internacionales? Según el último informe de la Cruz Roja, en esta década se ha multiplicado por seis la cantidad de niños iraquíes que nacen pesando menos de lo normal.

5. ¿Y si fuera verdad que a la OTAN le estrujan el corazón las “limpiezas étnicas”? ¿Qué todo vale para salvar a las minorías amenazadas de exterminio?
Sería emocionante. Pero, en ese caso, ¿por qué la OTAN no bombardea a Turquía? ¿No practica Turquía la sistemática purga del pueblo kurdo? ¿Por qué Yugoslavia merece castigo y Turquía, aplausos? Quizá porque Turquía es de la casa, un país miembro de la OTAN; pero más quizá porque Turquía es uno de los principales clientes de la industria occidental de armamentos.

6. Esta guerra, como todas las guerras, sirve de gigantesca vidriera para la exhibición y la venta de armas. El avión estrella sigue siendo el F-117, que había iniciado su devastadora carrera matando panameños a fines de 1989. Un tropezón cualquiera da en la vida, y no todas las operaciones publicitarias resultan exitosas: uno de estos ejemplares, que se suponía invisible, se hizo visible y fue derribado. El percance costó 45 millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses, sin contar el valor de las armas que llevaba adentro.

7. Esta guerra, como todas las guerras, también sirve para justificar los gastos militares. Las grandes potencias occidentales, armadas hasta los dientes, necesitan clientes y también necesitan enemigos.
Hace bien poquito, a principios de este año, cuando terminó la segunda guerra contra Irak, los generales del Pentágono advirtieron:
–Se está reduciendo el stock de misiles.
De inmediato, el presidente Clinton anunció que aumentaría en 12 mil millones de dólares el inmenso presupuesto de guerra, que suma el quince por ciento del presupuesto federal y que se llama presupuesto de Defensa no se sabe por qué. Clinton preside una nación que tiene un millón y medio de soldados, dispuestos a morir no se sabe por qué.

8. La OTAN nació como brazo armado de Estados Unidos en Europa. Aunque ya Rusia no asista a nadie, la OTAN crece, y con ella crecen la hegemonía de Washington y el mercado de la industria estadunidense de armamentos. El examen de buena conducta de Polonia, Hungría y la República Checa incluye el ingreso a la OTAN y la compra de novedades bélicas en Estados Unidos. Los malos de ayer prueban que son los buenos de hoy renovando sus arsenales, para alcanzar los niveles de “interoperabilidad” que la OTAN exige.
Para que el Congreso estadounidense apruebe las nuevas incorporaciones, la Lockheed Corporation y otros industriales de la muerte aceitan a los legisladores con sobornos legales.

9. Recientemente, estalló un escándalo en Gran Bretaña. Se reveló que las universidades más prestigiosas, los institutos de caridad más piadosos y los principales hospitales invierten los fondos de pensión de sus empleados en la industria armamentista. Los responsables de la educación, la caridad y la salud explicaron que colocan su dinero en las empresas que rinden mayores ganancias y éstas son, precisamente, las empresas de la industria militar. Un vocero de la Universidad de Glasgow lo dijo con todas las letras:
–No hacemos distinciones morales. Nos preocupa que las inversiones sean rentables, no que sean éticas.
Si las bombas que están cayendo sobre Yugoslavia pudieran hablar, además de estallar y matar, ¿confesarían la verdad?
–Señoras bombas, ¿son ustedes los mortales instrumentos del Bien?
–Más respeto, caballero. Nosotras somos un gran negocio.


La Jornada (México)
Sábado 10 de abril de 1999.

Joseph Biden recomienda aceptación de sujeción al Imperio angloestadounidense

Yugoslavia: fe de erratas (Eduardo Galeano):

Donde dice: Misión humanitaria, debe decir: Misión publicitaria. “La próxima guerra mundial se hará con piedras”, había anunciado Albert Einstein, pero a la vista está: no es exactamente con piedras que se ejecutan sus ensayos. Esta interminable misión humanitaria contra Yugoslavia esta dejando sin misiles a las potencias occidentales. Las empresas consagradas a la industria mas próspera del mundo están fabricando nuevos misiles, a todo vapor, para abastecer al Pentágono y a sus socios del otro lado del mar. Lo mismo había ocurrido, antes, en el caso de Irak. La demanda de misiles agotaba los stocks de la industria bélica y de las fabricas de juguetes. A fines del año pasado, en mi ciudad, Montevideo, el misil era uno de los juguetes mas solicitados por los niños como regalo de Navidad. En abril de este año, las armas utilizadas contra Yugoslavia han sido las mas exitosas en la gran feria bélica abierta en Río de Janeiro. En este gran supermercado de la muerte, el Latin American Defentech, los clientes regionales se derritieron ante las maravillas venidas de los centros de la civilización. Las llamadas bombas inteligentes, que bastante burras parecen, y los aviones de combate fueron las estrellas de la fiesta. Las armas que están actuando para la tele desde el cielo de los Balcanes fueron admiradas en los stands de Boeing, Daimler-Chrysler, Lockhedd, Dassault, Royal Ordnance, British Aerospace y otros benefactores de la humanidad angustiados por la tiranía de Slobodan Milosevic.

Donde dice: Daños colaterales, debe decir: Beneficios colaterales. Boeing, Daimler-Chrysler, General Motors, Ford, IBM, Motorola, Microsoft, Seagram y Sony financiaron la reciente reunión cumbre de la OTAN en Washington. Además de pagar unos cuantos millones de dólares contantes y sonantes, proporcionaron vehículos, computadoras, equipos de sonido y todo lo necesario para que los altos dignatarios pudieran llegar a su conclusión mas importante: esta guerra, primera ofensiva conjunta y en gran escala que la OTAN emprende, servirá de modelo para las acciones futuras. Lo que traducido significa: hay que armarse para las guerras que vienen. Y la orden vale tanto para los bombardeadores como para todos los posibles bombardeados.
Los muertos civiles matados o por matar, que ahora se llaman daños colaterales, sabrán comprender. Ya el presidente Clinton había tenido la paciencia de explicar, en vísperas de esta guerra, de que se trata este asunto de Kosovo: la estabilidad internacional es imprescindible “para desarrollar mas fuertes relaciones económicas y nuestras posibilidades de vender en el mundo entero”. Ser policía del mundo rinde dinero, aunque cuesta caro: un solo portaviones, el portaviones Eisenhower, con todas las armas que lleva encima, tiene un precio mayor que la suma de todos los presupuesto militares de Iraq, Irán, Siria, Libia, Corea del Norte y Cuba. En el presupuesto proyectado por Clinton para el año próximo, los fondos militares son ocho veces mayores que los de educación, nueve veces mayores que los de salud y 11 veces mayores que los de justicia.

Donde dice: Imperativo moral, debe decir: Impunidad del poder. Los bombardeos contra Irak no han cesado, faltaba más, pero ahora Milosevic ha desplazado a Saddam Hussein en el papel estelar del malo de la película. Al elegir a Milosevic como nuevo Satán, la OTAN le otorga razón de ser al frente de la resistencia nacional, mientras Milosevic otorga razón de ser a la OTAN, que como toda organización militar necesita un enemigo. “La cara del mal” es la cara de este demonio serbio en la tapa del semanario Newsweek, en su edición del 19 de abril.
Ese mismo día, el semanario Time, que califica a Milosevic como “el verdugo de Kosovo”, publica un mapa de conflictos étnicos, con un dato involuntariamente revelador: la represión contra los albaneses en Kosovo ha dejado un saldo de 2 mil muertos, pero la represión contra los kurdos en Turquía ha costado, en estos últimos años, casi 20 veces más vidas humanas. Clinton declara, también el mismo día: “Actuar contra la limpieza étnica es un imperativo moral”. ¿Hasta donde llega el imperativo moral? ¿Será Turquía, país miembro de la OTAN, bombardeada por la OTAN? Mientras siga comprando armas estadounidenses, Turquía no corre peligro.
“Actuamos contra Milosevic, y solo contra Milosevic”, dicen y repiten los bombardeadores. Pero las víctimas de los bombardeos están siendo los albaneses étnicos de Kosovo en cuyo nombre se realizan, infinitas caravanas de refugiados que huyen de las bombas tanto como huyen de las tropas serbias, y el pueblo de Yugoslavia, que sin comerla ni beberla esta pagando con vidas y bienes los platos rotos. La versión de los bombardeadores brilla por su ausencia en la televisión y rara vez aparece en los demás medios. El mundo libre se ha tomado la libertad de aniquilar las estaciones de radio y televisión de Belgrado, con unos cuantos periodistas adentro, para que nadie incurra en el libertinaje de conocer la opinión ni la información del enemigo.

Donde dice: Errores, debe decir: Horrores. Inglaterra fue, otrora, reina de los mares. Estados Unidos es, hoy por hoy, rey de los cielos. Los países europeos, casi todos gobernados por políticos que dicen ser socialistas, forman su vasta corte en esta guerra. Las grandes potencias militares y tecnológicas del planeta están reduciendo a cenizas, impunemente, a un país que tiene armas antiaéreas mas bien prehistóricas.
Día tras día, se van multiplicando las víctimas civiles. “En el combate, no hay lugar para los planteamientos éticos”, explica un piloto, por televisión, durante la incesante pasarela de los modelos bélicos. “Los errores forman parte de las guerras”, comprueba un portavoz de la OTAN. Errores se llaman los horrores que la impunidad del poder comete. Las bombas inteligentes atacan por computadora y tienen un coeficiente intelectual tan alto que confunden a los refugiados albaneses con los militares serbios, a los hospitales con los cuarteles, a los ómnibus con los puentes y a Bulgaria con Yugoslavia. Nadie esta a salvo de tanta inteligencia: yo vivo a 15 mil kilometros del teatro de operaciones, pero cada anochecer, por las dudas, subo a la azotea de mi casa, investigo el cielo y me persigno.

Donde dice: Imperio de la ley, debe decir: Imperio. Esta guerra se está realizando sin el visto bueno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y en abierta violación de todas las normas internacionales, pero sus autores dicen que hacen lo que hacen en nombre del imperio de la ley. El imperio de la ley se arrodilla ante el imperio, y el imperio practica, como siempre, la ley del más fuerte, que es la única ley en la que de veras cree. Los dueños del mundo ejercen la delincuencia, y así la recomiendan en escala universal. Predican con el ejemplo.
Ya esta guerra llevaba casi un mes, cuando ocurrió la tragedia del colegio de Denver, Colorado. El vicepresidente Al Gore pronuncio un discurso en el entierro de los 12 estudiantes y un profesor acribillados a tiros por un par de muchachos enloquecidos.
Gore dedicó su discurso a hablar contra la cultura de la violencia, pero no anunció que Estados Unidos dejará de fabricarla. El país más envidiado y el más imitado del planeta es el que más violencia produce y consume: vende la mitad de las armas que el mundo compra y vende casi toda la sangre que chorrea por las pantallas de los cines, los televisores y las computadoras. Cultura de la violencia: sus habitantes tienen 230 millones de armas de fuego, lo que da casi un promedio de un arma por ciudadano, excluyendo a los bebes.
En esos días, el presidente Clinton dijo que la televisión, el cine y los videogames eran los principales responsables de la matanza de Denver. Y ante la frecuencia con que ocurren carnicerías en las escuelas y los colegios estadounidenses, un grupo de psiquiatras aconsejó a los padres que instruyan a sus hijos sobre la diferencia entre ficción y realidad. Hasta ahora, que se sepa, no ha habido padre capaz de semejante proeza.

Diario La Jornada, Mexico DF, sábado 8 de mayo de 1999.

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