En la esperanza siguen depositando sus anhelos, sus deseos e ilusiones mujeres y hombres de este mundo, la esperanza se desvanece un día y es remplazada por el miedo, el terror al futuro y la incertidumbre que nos guía desde el comienzo del tiempo, luego vuelve a asomar tibiamente y acto seguido el aferrarse sin sentido a ella ¿Miedo a qué? ¿esperar qué? Elecciones democráticas para un cambio, un cambio de mando en la transmisión de poleas y cadenas, cambio de máscaras en un mismo escenario teatral que contemplan seis o siete generaciones y que con ellas se desvanece, para la renovación se dará trabajo a los sisíficos y desmemoriados martilleros, utileros y decoradores, también podrá participar todo hábil guionista ¿Esperanza en los políticos honestos? ¿esperanza en las marionetas y el crédito barato? Mientras sigamos esperando llevados de un lado a otro por actividades cotidianas e impulsos de nuestras mejores y peores emociones (química de Venus y Eros o química de Marte y Thanatos), la nave Tierra, de la cual somos pasajeros seguirá igual y empeorando. Ningún economista les salvará el sistema a bancos y multinacionales, esta vez Keynes podrá intentar, vacilar y fracasar; esta vez, el sistema y su supervivencia están en manos de los físicos que aceleran partículas y aíslan antimateria con poderosos campos magnéticos, no está claro si lo saben y aún menos claro si les importa el asunto. Desde que se pasó de una economía pequeña, de consumo y protoburguesa, a una de sobreproducción, industrial, burguesa y con mercado mundial; desde un poco antes quizá, cuando masas de aire actuando de fuerza motriz soplaban sobre las velas de las carabelas con las que Cristóbal Colón “comunicaba” Europa y el nuevo –para ellos- continente. Desde reconversiones industriales de fines del XVIII y mediados del XIX que a cada ciclo de crecimiento y expansión del capital le corresponde una base material de mejoras tecnológicas en dos campos completamente interconectados: el de producción energética y el de innovación comunicacional. Repasemos:

1) En 1790, la Inglaterra que conquistaría el mundo, vivía la fiebre de la máquina de vapor,la hiladora mecánica, la producción abundante de hilados y acero. Con vapor movería buques navieros y ferrocarriles.

2) En 1870 gas y electricidad eran ya fuentes de energía habituales en las grandes urbes europeas, el gas completamente atado a las reservas gasíferas que de todos modos eran vastísimas y la electricidad comunicada a través de hilos de cobre, netamente deudora de los trabajos y teorías de Volta, Faraday y Maxwell entre otros; ya vendrían Edison, Hertz y Tesla, con ellos la necesidad de una energía química que pronto prevalecería a la hora de mover los medios de transporte finiseculares, sustancia obscura y aceitosa que empezaba a ser extraída de los mismos pozos que alojaban el gas: el ubicuo petróleo.

3) En 1950, en un mundo que se encuentra en rápida recuperación tras una devastadora guerra, petróleo es energía y energía es petróleo. Con derivados del petróleo circulan automóviles, camiones, trenes, barcos y modernos aviones transoceánicos, con derivados del petróleo funcionan las usinas térmicas que dan energía a las industrias y a los hogares; y con derivados del petróleo se empezarán a fabricar los plásticos que recubren o unen en placa base de epoxy los semiconductores que transmiten ondas de radio por todo el planeta. La recién nacida fisión nuclear es un despropósito.

4) A comienzos del siglo XXI la humanidad (el capital apoderado de la humanidad) circula por redes telefónicas, redes telemáticas, cables de fibra óptica y transmisiones de microondas, cual extensiones neuronales haciendo telecontacto; no es poco lo que ha aportado la maquinaria bélica del enfrentamiento EE.UU.- URSS: todo esto más la bomba H, más los trasbordadores espaciales que pusieron en órbita los miles de satélites de comunicaciones, etc. Pero a la hora de alimentar todo este universo interconectado no se ha recurrido al fototransistor, ni se han construido centrales geotérmicas, ni se proyectan modernos molinos de viento. No, algunas generadoras hidroeléctricas y cientos de millones de barriles de petróleo. Los magnates y los gurúes no presentan alternativas, el petróleo de Asia Central y Medio Oriente debe ponerse al tan noble servicio de encender lamparitas de 150 W, pantallas planas de LCD y hacer explotar motores de los automóviles que Ford y General Motors gustan vender. El sistema sigue necesitando energía barata, el petróleo ya no lo es y se agota irremediablemente; al genio de Marvin Minsky no se le ocurrió, por lo tanto menos se le podía ocurrir a un inescrupuloso plagiador de lenguajes, sistemas y aplicaciones informáticas llamado William H. Gates; sucede que al tecnólogo solo le preocupan las demandas y resarcimientos que Sun, Be Inc o Borland puedan entablarle, un visionario ciego ante un sistema que explota como supernova buscando esa energía o se derrumba, enfría y apaga cual enana blanca, y una cosa no excluye la otra.

5) Para el 2030 y si la aventura en tierras iraquíes no se descalabra un cuarto de siglo antes, ya habrá algún reactor de fusión nuclear funcionando; hidrógeno, tan abundante y tan barato. Un premio Nobel por aquí, aplausos por allá y unas cuantas líneas en la prensa que se lee en pockets-pc ¿Alcanzará, servirá para algo? ¿será energía barata para un mundo en donde triunfó el multiculturalismo, cesó la lucha de clases y las máquinas trabajan para todos los humanos? ¿ocurrirá esto en un escenario global en donde el tráfico de monedas, datos, genes, patentes, frecuencias de radio, valores de acciones, precios y salarios, y los piratas y corsarios de la bolsa hayan pasado a formar parte del baúl de los recuerdos o del baúl de los olvidos de la especie humana? La fusión nuclear no es un despropósito, es poca cosa; no se trata de encender estrellas por doquier sino de arrancarle energía a la materia ordinaria, la submateria o la antimateria y de mover vehículos con agua o energía del sol. El pasado es realidad blindada, el presente es un hecho inasible y hacia el futuro estamos lanzados, el tiempo se nos puede agotar hombres de ciencia.

24 de octubre de 2003

Fe es fiducia. Así sea

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