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Desde el Comité de Salvación Pública, donde uno se salva en sana salud gracias a Maximilien de Robespierre, amigo del jesuita tanto como ateo Adam Weishaupt, y sus 3000 ejecuciones en la guillotina en tres meses de Terror jacobino o en un año como miembro dirigente del Comité du Salut Publique (9 de Thermidor de 1793 al 9 de Thermidor de 1794), la “virtud” de una mala interpretación del creyente montagnard sobre la filosofía de Rousseau y que se llevó a Danton, Lavoisier y el optimista Condorcet. Fiasco de Revolución Republicana Francesa a la británica que se repetirá tras la III Guerra Mundial.

Maximillien de Robespierre

Virtud es lo que yo hago en la cama con mi mujer Louise, le dijo Georges-Jacques Danton. Ese eunuco no lo puede entender, es lo que pensaba Danton.

Siempre pensé en un revolucionario tanto como burocrático Comité de Higiene Pública, una orwelliana idea anterior a los totalitarismos siglo XX de entidad de higiene y policía mental con todo lo concerniente a la moral revolucionaria e incorruptible de las masas y sus vanguardias de cuadros políticos de dirigencia y manipulación. No, erase solo un comité de salvación donde todo se salva en salud y es en lo sano lo salvo. Salve tirano déspota y opresor y hasta que en menos de 80 años sobre el planeta el tiempo se lo lleve allí donde todos vamos.

Napoleón (ex-jacobino) ahora emperador en 1805

…que todo sujeto será por siempre por nosotros en tácito y en expreso sujetado; entre translúcidos y gelatinosos barrotes de esa jaula de campos de fuerza que es nuestra cárcel mental. En la muerte misma del sujeto como lo activo y contrario del objeto. No lo es ya, sujeto, si el servo arbitrio todo lo domina impidiendo libertad, autonomía, soberanía. Si la causaconsecuente es siempre determinista dominatriz de las marionetas humanas bajo el amo equivocado del iluminismo a estos tiempos, y desde antes también: su entronizada Razón Instrumental.

Zur Kritik der Instrumentellen Vernunft (Max Horkheimer)

La democracia fue embotellada en 1748, en destilería anglofrancófona

Charles Louis de Secondat, Baron de Montesquieu

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Porque preferimos 100 mil tiranos internaciones a un solo déspota financierizado que nos diga todo el tiempo por los electromagnéticos mass-media qué debemos hacer. Nada debemos, Samarás, en aceite de oliva extra virgen griego te freiremos, súbdito asqueroso de la mundialidad absorbente e integración decadente.

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