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“Los albores del siglo XX constituyen uno de los momentos más paradójicos de la abigarrada historia de este agitado continente. Europa se encontraba en el apogeo de su poderío y los europeos se repartían el mundo con sus imperios coloniales. Su civilización servía de modelo en todas partes. El siglo XIX había traído bienestar material y progreso cultural; los conocimientos científicos permitían prolongar la vida, y la técnica la hacía más fácil; aunque los obreros industriales no vivían precisamente en el lujo, ya no sufrían la miseria de principios de aquel siglo; los sindicatos y los partidos socialistas velaban por que hubiera un mínimo de protección; hasta la liberación de la mujer hacía sus progresos, pues las mujeres tenían mayores posibilidades de acceder a la educación. Ciertamente, los pueblos de Rusia y Austria-Hungría carecían de libertad política, pero vivían bajo una administración racional y en condiciones más o menos civilizadas. Los pueblos europeos nunca habían vivido mejor que a principios del siglo XX. Cuarenta y cinco años después esta misma Europa quedará destruida. Bajo las humeantes ruinas quedarán, aproximadamente, setenta millones de muertos. Con una imprudencia verdaderamente asombrosa, los políticos permitieron que se desatara la guerra, y con ella el delirio de la autodestrucción. La historia había conocido épocas horribles, como los tiempos de la peste del siglo XIV o la Guerra de los Treinta Años (1618-1648); pero nunca se habían producido carnicerías tan grandes como en los nuevos treinta años de guerra desde 1914 a 1945 (exceptuando los años de tregua que igualmente llevaron a la continuación de la escalada bélica). Sigue siendo un enigma por qué tuvo que ser así ¿acaso era inevitable cual tragedia griega? En cualquier caso, una cosa es cierta: esta locura colectiva partió de Alemania, que se convirtió en un manicomio en el que un loco se hizo con el poder y declaró la guerra a la civilización misma. Una vez abierta la caja de Pandora, sólo nos queda asistir estupefactos al empeoramiento de la situación. La I Guerra Mundial fue la primera catástrofe del siglo XX. De ella partieron las sucesivas oleadas de barbarie que hicieron del mismo siglo la época de la tiranía y del exterminio.”

Dietrich Schwanitz, La cultura: Todo lo que hay que saber (2003)

Sir Winston Churchill escribió La Crisis mundial 1911-1918, pero, crisis, what crisis? La crisis la fabricaron ellos. La locura illuminati partió de Inglaterra y sus logias y brigadas internacionalistas y le declaró la guerra al 2do Reich del káiser Wilhelm, al imperio ruso y sus zares, a Austria-Hungría y a los turcos otomanos que ya venían débiles; y lo hizo en nombre de la Libertad, como cuando la Libertad abolió la esclavitud, la misma Libertad de matrimonio igualitario, de legalización de drogas blandas que reblandezcan el cerebro, de abortar o de suicidarse asistido por una máquina o por ansiolíticos. Fueron ellos, fueron los británicos (aunque parezca locura napoleónica, Napoleón fue otro monstruito de invención jacobino-británica hasta que los desbordó y lo derrotaron en 1815). Fueron los malditos británicos. Desde que Roma no es que siempre fueron ellos.

Historia, historia y más historia: entender una 3ra Guerra Mundial

Guerra mundial entre el sionismo y el Islam ¿nunca más? Curiosamente los cimbronazos del imperio turco otomano que precedieron a la I Guerra fueron orquestados por Inglaterra provocando rebeliones entre los pobladores de comunidades y etnias árabes varias; con ese divide et impera y una mano negra de Gavrilo Princip que asesinó al archiduque heredero del otro imperio ya extinto, el austrohúngaro, se desataron todas las calamidades que nadie imaginaba de ninguna manera en 1913. Michel Foucault acuño el termino Contrahistoria en su libro Genealogía del racismo. Habría que decir una vez más que los asesinos del excelente periodista, escritor e incomparable militante peronista de izquierda Rodolfo Walsh cumplían órdenes de David Rockefeller y Henry Kissinger. Todos lo olvidan sistemáticamente. Kissinger y Rockefeller estaban bombardeando Libia en 2011, y hasta este momento presente encendiendo el fuego en Siria, Palestina e Israel. No sé que cosa buena podríamos esperar de todo eso ¿levantar revoluciones como la francesa? Luego el G20 y la OTAN van a traer la Paz que nuestras instintivas vísceras sueñan y desean. Por una crisis fabricada en 1973 respecto de hidrocarburos y energéticos mataron en Argentina 34 mil sujetos pensantes y activos para construir una sociedad mejor a la que los verde oliva temían como Cuba. Los actuales indicadores de delincuencia y drogadependencia nos aclaran fieramente qué es peor que estar como en Cuba, ahora que en Cuba hay acuerdos entre nación y el Citigroup de los Rothschild y el Chase Manhattan Bank del hijo del promotor del nazismo en Alemania, del promotor de un austríaco que no era ario y tenía ascendencia judía: Adolf Hitler. El bacilo y la serpiente de La Peste (film de Luis Puenzo) son muy anteriores a Gobineau (sus ensayos), a Hitler o a Perón protagonista de La Fiesta del Monstruo -texto de Borges y Bioy Casares-. Anteriores incluso a ese libro 1843 de Karl Marx llamado La cuestión judía de muy recomendable lectura. Ahora que ya nadie va a parar esa guerra que se divisaba y respiraba en marzo de 2003 cuando los primos de Elizabeth II -los Bush- atacaron Irak para romperles las viviendas a todos y colgar al ex-socio Saddam Hussein ¿Sabría Nasser el egipcio del apócrifo origen de Los protocolos secretos de los sabios de Sion? Fueron los británicos, los coaligados herederos de Disraeli o Palmerston, descendencia de los sefardíes que Isabel la Católica expulsó de España un día cuya fecha no recuerdo de 1492. Amsterdam y Londres los recibieron y acogieron en su seno cuentan Peter Burke y otros historiadores para nada antisemitas. La historia la olvidan todos siempre todos los días, los Bauer eran alemanes pobres que hoy comandan el mundo como clan Rothschild y los alemanes Hannover primos de los escoceses Estuardo se apoderaron de la corona británica y reconvirtieron a Windsor. La historia es sencilla como la economía que ellos manejan: tiene genealogía.

Porque la I Guerra Mundial fue cosa de familia, como la II lo fue también y la III lo será.

Wilhelm II káiser y Georg V de UK (buenos primos) en 1913. El otro primo era Nikolái II Gran Duque de Finlandia y Zar de todas las Rusias. Dos sanseacabaron y uno prosiguió.

El Imperio Otomano que tras quinientos años de dominio sobre Bulgaria (1396-1878) ya no es ni será, gracias a ellos. Mientras ellos comanden todo seguirá desmejorando: y la única esperanza tan inválida como todas las demás es Apofis, el asteroide que va y viene entre la Luna y La Tierra -es decir entre sus órbitas- en colisión libre y gravitatoria un 12 de marzo de 2068.

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