Martin Redrado con su master en finanzas del emperador meritocracia de Harvard

Pues púdrete Hernán Martín Pérez Redrado. No es odio, solo un deseo por un mundo mejor que nunca será.

Nada es transparente detrás del blue

El Banco Central logró neutralizar, por ahora, la suba del dólar blue, un mercado agitado por operaciones en el exterior contra los bonos de deuda argentina. Intereses políticos y maniobras especulativas detrás de escena.

Por Raúl Dellatorre

Restablecer los mecanismos de regulación, tras la desintegración del Estado provocada por el neoliberalismo, es una batalla que se libra día a día. En la semana que finaliza, al Banco Central le tocó batallar contra las presiones especulativas que intentaron desestabilizar el mercado cambiario fabricándole una corrida sobre el dólar blue o marginal. Tras el brusco raid del paralelo hasta los 7,50 pesos (miércoles 16), las aguas se aquietaron y luego de una suerte de amesetamiento se observó una leve retracción el viernes. El valor de cierre es anecdótico, lo interesante es analizar los distintos comportamientos: cómo operaron ciertos grupos financieros “castigando” a los bonos de la deuda argentina en el exterior e inflando el dólar blue localmente, y una autoridad monetaria que no se dejó arrastrar por la corrida, sino que se reservó su intervención hasta la última jornada de la semana, sin atender los reclamos de ex titulares del Banco Central, con propuestas muy apropiadas a los intereses especulativos en juego.
En el mercado financiero local se escucharon diversas explicaciones parciales para explicar la corrida sobre el dólar marginal iniciada a fines de diciembre: la demanda estacional del público por vacaciones, una excesiva emisión monetaria, expectativas de inflación creciente fueron algunas de las más repetidas. Se sabe que la incidencia de la estacionalidad es mínima sobre un mercado que opera en base a apuestas especulativas más que con el gran público. Las otras dos argumentaciones podrían haber sido utilizadas en cualquier otro momento del año con la misma falta de rigor.
Por otra parte, en cierto sentido la política monetaria del Banco Central ha sido, en las últimas semanas, contraria a la que supondría la explicación de “una excesiva emisión”. Si hubo cierta expansión de liquidez en diciembre, cuando la autoridad monetaria volcó recursos a través del sistema bancario coincidiendo con la mayor demanda de efectivo de los fines de año (este sí es un impacto estacional comprobable), en las primeras semanas de enero se está verificando una contracción (vía captación de liquidez por colocación de letras y notas bancarias) que desmiente la hipótesis de que “más pesos en circulación provocó la mayor demanda de dólar blue”.
Pero hay un fenómeno ajeno a estas especulaciones internas. Algunos severos seguidores del mercado mundial de bonos señalan la existencia de maniobras especulativas en contra del valor de los bonos de deuda argentina en mercados del exterior. Quienes alimentan el castigo a los bonos argentinos serían los fondos que apuestan al fracaso de la postura argentina ante los tribunales de Nueva York. Es decir, esperan ver quebrarse el brazo de la Argentina en su pulseada contra los fondos buitre. “La variable de reapertura del canje que ofreció Argentina a los tribunales tiene sentido si el acreedor consigue un buen valor de recupero al recibir los nuevos bonos; si éstos están por el piso, se cae la estrategia”, explica un analista este ataque en las sombras contra Argentina.
Esta presión sobre los bonos argentinos afuera se traduce, localmente, en una mayor presión sobre el dólar marginal debido a que quienes fugan dinero del país por el llamado “contado con liqui” (comprando bonos en Argentina para venderlos en el exterior, pagando en pesos acá pero cobrando en dólares afuera), ven obstaculizada la maniobra al no tener compradores de bonos en el exterior. La consecuencia es que deben volcar esa demanda de dólares para la fuga al mercado marginal.

Este juego entre grupos especulativos es lo que define el valor del dólar blue. Mal consejo, entonces, el de ex banqueros centrales que cuestionan al gobierno por “no escuchar lo que demanda el mercado”.

Fuente: Página/12 del 20 de enero de 2013.

Y si nos olvidarámos de la integración al disarmónico concierto mundial y no ofreciéramos ninguna reapertura de canje de bonos y deuda con los parásitos improductivos que Prat Gay, Pignanelli, Federico Sturzenegger o González Fraga, junto a Martincito, suelen comprender por tener derecho a comprar sus neoyorkinas botellas de vino gran reserva a 15 mil dólares la unidad. Soñar con la justicia es para guevaristas y cristianos idiotas sabido es.

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