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Antiterroristas de todo el mundo, sabedlo…

¿Cuál fue entonces el argumento “irrefutable” que se encontró para culpar a bin Laden? A las pocas semanas de producidos los atentados, los medios de comunicación de todo el mundo emitieron fragmentos de un video en el que éste conversaba con otros presuntos líderes de Al Qaeda y se autoincriminaba. Esas transmisiones tuvieron lugar sin otra seguridad de la autenticidad del video que la palabra de los organismos de inteligencia norteamericanos (los que mandan producir opio en Afganistán para consumo de heroína global), pero lo cierto es que éste video, que dura casi una hora y es la pieza central del argumento de Bush para comenzar las operaciones bélicas que ustedes pagan con sus contribuciones, da todas las señales de ser falso. En primer lugar, muestra signos de haber sido editado; en algunas escenas se ve a bin Laden con un anillo en una de sus manos, y en otras ese anillo no existe. En segundo lugar, el bin Laden que allí aparece tiene al menos quince kilos más de peso que en las fotografías anteriores, y que en un video inmediatamente posterior del 13 de diciembre de 2001 en el cual aparecería el auténtico Osama bin Laden, flaco y envejecido. En tercer lugar, la mayor parte del tiempo sólo se oyen murmullos inaudibles, salvo en los precisos momentos en que se autoincrimina en pocas frases y en un trabajoso idioma árabe mal pronunciado, que sorprendentemente, el saudita conoce muy bien. En cuarto lugar, en algunos fragmentos del film se ve al supuesto terror del mundo escribiendo algunas notas con su mano derecha cuando se sabe perfectamente que bin Laden es zurdo. En quinto lugar, un equipo independiente de periodistas alemanes que investigó el video comprobó que éste había sido mal traducido por los organismos de seguridad norteamericanos, los que sólo pusieron como excusa que no encontraron mejores traductores. Finalmente, el supuesto bin Laden que aparece en el film habla con terminología norteamericana que no existe en el lenguaje árabe, dice: “At 5 a.m., our time” (A las 5 a.m. de nuestra hora).
Desde tiempo antes Osama bin Laden padecía una afección renal por la cual en julio de 2001 tuvo que atenderse en Dubai, en un hospital norteamericano, donde tuvo una conversación a solas con un agente de la CIA y el príncipe Turki –jefe de la inteligencia saudí al momento de producirse los atentados-, quienes pudieron constatar in situ su muy delicado estado de salud, que hacía presagiar un rápido desenlace fatal y lo podría ubicar como chivo expiatorio, dado que los muertos no hablan y por lo tanto no pueden defenderse, por más millones de dólares que tengan.
Tanto la CIA como el presidente de Pakistán, Parvez Musharraf, sabían que luego de esa atención en Dubai, bin Laden llevó consigo a Afganistán dos costosos artefactos para poder realizar diálisis. Posteriormente, cuando Estados Unidos y sus aliados invadieron Afganistán, la CNN le realizó un reportaje a uno de los médicos militares norteamericanos que participó de la operación, quien afirmó que era sumamente improbable que el monstruo siguiese vivo por razones varias de esa enfermedad; señaló además que según lo que se puede observar en el video del 13 de diciembre de 2001 –en el cual se ve a un Osama muy flaco, demacrado, ojeroso y canoso- prácticamente no mueve su brazo izquierdo, y que ello puede ser una consecuencia secundaria de su enfermedad renal, pues cuando está muy avanzada suele provocar complicaciones cardíacas como infartos y la consecuente imposibilidad de mover los brazos.
El 26 de diciembre de 2001 el diario egipcio Al-Wafd reprodujo una nota necrológica de bin Laden que se imprimió primero en The Observer de Pakistán. En ella se refiere su muerte pacífica debida a complicaciones pulmonares derivadas de su enfermedad renal. La misma fuente informa que uno de sus corresponsales observó en persona el rostro del fallecido, que treinta de sus seguidores de Al Qaeda, unos pocos amigos talibanes y algunos de sus familiares asistieron a su funeral realizado en una zona no determinada de las montañas del sudeste afgano, y que muy difícilmente los norteamericanos podrían encontrar siquiera un rastro de su cadáver dado que según el rito de entierro wahhabi –colectividad islámica a la que pertenecía- la tumba no tiene marca ni nombre.

¿Es esto real? ¿es real lo que cada uno de ustedes prefiera creer? ¿Qué es “real” si trataran de definirlo?

Pero bin Laden resucitó en marzo de 2002: un diario londinense aseguró haber recibido un correo electrónico (tengan cuidado que los terroristas no les manden e-mails a ustedes, denuncien a esos miserables) del satanás islámico, el cual desde las montañas de Tora-Bora y tendido en un catre en una cueva afgana malgastaba su tiempo para declararse vivo a sabiendas que se lo buscaba en todas partes para sólo de paso apoyar nuevos ataques terroristas contra Israel.
Muy pocos días antes de las elecciones presidenciales de 2004 en Estados Unidos apareció otro video, profusamente divulgado en todo el mundo, en el que serenamente y sin los usuales argumentos religiosos invitaba a los electores norteamericanos –si se lo piensa bien, algo increíble, propio de una comedia- a sopesar el voto que en pocos días debían efectuar. Pues bien, su mera reaparición en los mass media a horas de las presidenciales produjo un claro efecto: las encuestas marcaban una tendencia muy reñida y pareja entre George W. Bush y John F. Kerry, pero el mero fantasma de bin Laden ayudó a Bush a ganar, dado que éste era considerado mucho más efectivo que Kerry en materia antiterrorista. Por lo tanto, si el líder de Al Qaeda está muerto y enterrado, Bush le debe mucho al actor que personificó a su archienemigo y a la vez ex socio personal.

Walter Graziano, Nadie vio Matrix (2007).

También le debe mucho a ustedes que son los personajes más graciosos de la comedia montada por la CIA. Parece que se los subestima y mucho, parece también que quienes esto hacen tienen toda la razón en hacerlo. O quizá saben perfectamente que ustedes son solo parte componente de la mentira que ellos crean, que ustedes son la mentira misma.

IV de III de MMVIII

Y se lo volvió a resucitar en mayo de 2011 solo para arrojarlo al mar y porque las operaciones en Libia de Al-Qaida necesitaban de nuevos protagonistas en el cine de suspenso, terror, bélico y aventuras que los imbéciles de Virginia suelen guionar. Las encuestas de otros manipuladores idiotas mostraron la popularidad en ascenso de Mr. Obama, sucede que norteamericanos y aspirantes a la ciudadanía y una vida mejor tienen una frase ya remanida para los que estorban su nivel y calidad de vida: kill ‘em all… lo que incluye a millones de niños como el del fotograma.

Federal Reserve es lo que todos quieren

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