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Americanos de todo el mundo, sabedlo…

Barack Obama as  Morgan Freeman
El colapso del dólar as  El asteroide

Hay que remarcarlo, la globalización lleva sólo una corta –aunque acelerada- vida, y hasta ahora no ha sido puesta a prueba por lo que podría significar una crisis de gran importancia en uno de sus socios grandes. Ésa es una posibilidad que, lamentablemente, se hace cada día más factible a medida que los desequilibrios de la economía de EE.UU. se multiplican. En el año 2006, el déficit externo se aproximó a los 900.000 millones de dólares; para 2007 la cifra proyectada es levemente superior. Un déficit de esa magnitud implica una cifra muy peligrosa ya que supone que cerca del 7% del PBI se encuentra comprometido, pequeño exceso de gasto interno que con buenas tasas de crecimiento hasta 2006 ha sido financiado con endeudamiento público y privado en cifras superiores al 20% anual. Nadie puede endeudarse a ese ritmo en forma acumulada sin tener problemas muy, pero muy severos. Cuando la serie de países que sufrieron crisis a lo largo de la década de 1990 –México, Tailandia, Indonesia, Rusia, Brasil, Turquía, Argentina- comenzaron a padecer sus mayores dificultades, sus déficits externos –“gatillo” de las crisis en todos los casos- no llegaban al 7% de sus PBI. Pues bien, la economía norteamericana ya ha alcanzado esos niveles. Si ha podido mantenerse a flote ha sido por los grandes bancos centrales asiáticos sostenedores del dólar y por los roedores ciudadanos inyectados en el circuito de miedo-consumo que se irá agotando. El exceso de demanda de productos asiáticos favorece a China y sus vecinos, pero es insostenible pues el deudor cada vez –espiral irresoluble- debe más. No hay ejemplos en el mundo de déficits en la balanza comercial sostenidos de manera persistente y creciente sin pérdida completa de confianza en la moneda del deudor, la crisis siempre sobreviene. Una de ellas, virulenta, ya despunta a toda velocidad en el epicentro de la globalización: los EE.UU. No hay miedo al terrorismo suficiente que pueda revertirlo (invento que refugia en los seguros Bonos del Tesoro que respaldan la moneda), no hay disciplina fiscal que llevan a la depresión e hiperinflación que pueda evitarlo. Lo sentimos mucho y con el barril de petróleo a 110 U$S (75 €) lo sentiremos más. Los huesos ya crujen.

Walter Graziano, Nadie quiere ver Matrix.

Septimio Severo había nacido en Libia, McCain en Panamá y Obama en Hawai ¿son solo coincidencias de la integración imperial? ¿usted cree? ¿de la desintegración imperial? ¿usted qué cree?

¿Pero no hay nada que se pueda hacer para no repetir el mismo error que sepultó a romanos y británicos? Usted está inmóvil sentado del otro lado de la pantalla ¿usted qué piensa?

180 d.C – 410 d.C = 230 años (de la muerte de Marco Aurelio a los
visigodos quemando Roma).
1776 d.C – 2006 d.C = 230 años (de Washington y la Declaración de Independencia a Bush quemando USA y aunque nadie se haya dado cuenta).

 Los imperios cada vez duran menos. Es triste.

VI de III de MMVIII.

“Una economía en crecimiento que cree buenos empleos para la clase media: ésa debe ser la estrella polar que guíe nuestros esfuerzos” insistió el presidente. Según Obama, “cada día debemos hacernos tres preguntas como país: ¿cómo atraemos más trabajos a nuestras costas?, ¿cómo equipamos a nuestra gente con los conocimientos necesarios para hacer esos trabajos?, ¿cómo nos aseguramos de que el trabajo duro conduce a una vida decente?”

Discurso del Estado de la Unión, martes 12 de febrero de 2013.

Filosofía puritana, pura purísima retórica puritana, que la ramera comercial y financiera ha desbaratado completamente mientras el binomio EUA-U.R.S.S. se apuntaba con ojivas, propaganda política y propinaba Guerra Fría sin cuartel.

Biden cerebro del Estado de la Unión

Lincoln no vuelve más

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