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La Matrix es el sistema y el sistema está en todas partes, todos los brazos y todas las mentes son sus brazos ejecutores y sus cerebros instructores ¿pero estamos inmersos dentro de un inmenso programado computacional? El arquitecto Gates opina que no, mientras perfecciona el mecanismo que dará mayor bienestar a la raza humana o a lo que de ella sobreviva. La Matrix está en las Siete Hermanas petroleras y está en el gobierno republicano, está en Irak y en Afganistán, está en Putin atacando Chechenia y en Chechenia queriendo independencia, está en los terroristas y en los antiterroristas, en Roma, en Gran Bretaña, en North America, en Hispania y Paneuropa, está en Kosovo independiente y en los nacionalistas kosovares proserbios por los que se inclina Rusia, y mientras Rusia y EE.UU. se amenazan con un crescendo del arsenal termonuclear y discursos públicos inacabables de disputa interminable, los negocios comunes continúan y se incrementan desde que en 1917 los dueños de la energía son los mismos probolcheviques de larga historia que luego crearon Al Qaeda para implosionar el Soviet mayor, siempre infiltrado. Es una arquitectura de control y agresión, un sistema matricial ubicuo como su sangre ubicua el energético aceite negro; habla por la boca de Hitler, la de Trotsky, la de Mao, la de Roosevelt, la de Churchill, la de Fidel Castro y la del resto de los animales simiescos que pueblan el planeta y la historia de nuestros burgueses últimos siglos. Destruir es construir, lema implícito de su fasto arquitectónico. Asesinar 200 niños en Beslan en septiembre de 2004 en un atentado terrorista supuestamente a favor de la independencia de Chechenia es parte de lo que los maestros mayores de Obra de la Central de Inteligencia Americana consideran belleza arquitectónica pues 6 ómnibus llenos de niños dentro de un colegio con sangre regada en alegre esparcimiento por las balas del ejército ruso proporciona refinado placer visual al templo moderno en el cual todos oramos que es el templo de Ahrimán y un bombeo más intenso mientras se cierran nuevos contratos del flujo petrolífero, esperma fecundante de automóviles de plástico con motor de hiperreacción con los que estamos todos invitados a destriparnos en las arterias circulantes de las ciudades. Repitamos muchas veces: no es terrorismo, es arquitectura, NO ES TERRORISMO, ES ARQUITECTURA.
A ver si se lo graban: NO ES TERRORISMO, ES ARQUITECTURA. DESTRUIR ES CONSTRUIR. Dilo Nietzsche, dilo Dostoievsky, dilo Virginia y Old Dominion tú también: NO ES TERRORISMO, ES ARTE, ES ARQUITECTURA. Jacob Rothschild firma el lienzo.

Mengistu, 21 de marzo de 2008.

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