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Federico I de Hohenstaufen (Barbarossa en italiano, Rotbart en alemán) nacido en Ravensburg en 1122 y muerto ahogado en un río de la Anatolia turca en plena III Cruzada año de 1190. Los títulos se le sucedieron: duque de Suabia en 1147, Rey de Romanos en 1152 y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico coronado en 1155. Federico tenía ascendencia de los güelfos negros anticlericales que dominarían Venecia (los inventores de Cruzadas cristianas para expandir el comercio con China y la India), por el lado de su madre Judith de Baviera y Hohenstaufen por su padre Federico de Suabia, el Tuerto. Ambas familias de la nobleza estaban peleadas a muerte y muchos señores feudales (príncipes electores) de la época vieron la posibilidad de que Rotbart como rey pacificara Alemania y pusiera orden en las ciudades-estado italianas que habían dejado de ser sojuzgadas a comienzos del II milenio. Las alianzas para recuperar las ciudades de lo que en breve sería la Liga Lombarda comenzaron tras la coronación y casamiento con la niña de 11 años Beatriz de Borgoña: acuerdos con los protoaustríacos Babenberg, colocación e investidura de reyes en Dinamarca y Bohemia (actual República Checa), cesión a su primo Enrique el León de las tierras de los Babenberg en Baviera y Sajonia y otorgamiento de privilegios a todos los obispos alemanes en una disputa del imperio con el papado y la curia romana. En septiembre de 1158 el ejército imperial atacó Milán y convocó jurisconsultos de la Universidad de Bolonia para que redactaran nuevas leyes de sometimiento apoyadas en el derecho romano, pero no sirvió de mucho y para 1162 hubo capitulación y destrucción de Milán (tomemos haciendo analogía con el presente a la Liga Lombarda de aquel tiempo como el Eje del Mal, Bizancio era el otro imperio a lo Unión Soviética y los sarracenos y otros mahometanos que se habían apoderado de Jerusalén y su lider Saladino eran todos asesinos terroristas). El imperio se justificaba sobre un legado y un mandato, la iglesia cristiana podía o no estorbar queriendo ser la multinacional e Imperio Universal, las disputas eran siempre de todos contra todos y para legitimación de la supremacía de Federico frente a sus vasallos los reyes de Francia e Inglaterra se recurría a exorcismos de unificación como el de la navidad de 1165 en donde Carlomagno muerto en 814 y padre fundante espiritual del Imperio fue santificado en Aquisgran, Colonia; y eso daría cohesión y comunidad a lo que viniera y aunque los ciudadanos o siervos de Europa estuvieran en otra cosa del tipo comer todos los días si se podía. La Liga Lombarda respondía al papa Alejandro III (tiempos de papa y antipapa, también había sumo pontífice en Constantinopla pero esa era la iglesia griega ortodoxa) y era apoyada por el imperio bizantino y los normandos desde el sur de Italia, la Liga aglutinó 30 ciudades italianas que obligadas a traicionarse mutuamente al servicio del emperador ahora resistieron por un siglo al poder central. Fue en la batalla de Legnano año de gracia de 1176 donde se demostró que el Imperio central no es lo todopoderoso que pretende aunque disponga de superioridad numérica militar en armas y caballeros cumpliendo el juramento de fidelidad y vasallaje e incluso con tácticas desplegadas en el campo de batalla aún sofisticadas respecto de oponentes minúsculos como la Liga Lombarda. Igualmente tras la paz de 1177 en Venecia y la nueva paz celebrada en Constanza en 1183 la liga norte terminó siendo parte legal constituída del Heiliges Römisches Reich aunque con una importante autonomía como hoy no tienen la UE ni China ni Rusia ni Brasil, y eso sucedía mientras emergía toda la Toscana humanista que en pocos años iba a dar exponentes de la talla de Dante, Bocaccio y Petrarca, italianos que se adelantaron siglo y medio al Renacimiento burgués, clásico y antiobscurantista.

Resistir a la dominación global o al imperialismo mundial no será ganar la Guerra pero tampoco es la peor opción que podríamos tomar como nos hacen creer los agentes televisados de Morgan Stanley, Goldman Sachs y el City Group si eso quieren hacernos creer. Tiempo antes de la Peste Negra que asoló a Europa de 1347 a 1351 la montaña de deuda financiera que los rapaces habían contraído provocó un derrape de todas las economías medianamente organizadas, luego siguió el mal clima y las pésimas cosechas y finalmente los venecianos trajeron sin saberlo al bacilo de la peste en las ratas que venían del lejano oriente, un tercio de la población pereció en un apocalípsis cristiano anticipado y solo la Liga Hanseática -las ciudades del Norte, países bajos y Escandinavia- que se había distanciado desde hacía décadas de los banqueros italianos y sus deudores logró pasar sin mayores traumas el cuello de botella que los del sur no pudieron sortear…. pero esa es otra historia y otra película para ver.

Kingdom of Heaven, de Ridley Scott.
Barbarossa, de Remzo Martinelli.

Monument to Rotbart (Kyffhäuser, Turingia)

Hohenstaufen armoiries

El Primer Reich declina a sus 800 años en 1762, cuando la coalición que apoya con Suecia, Austria y Francia pierde la Guerra de los Siete Años (1756-1763) ante los emergentes Inglaterra, Prusia y el reino ducado de Hannover. Sí, el principado-electorado de los mismos Welfen (güelfos) negros de antaño. Sí, los mismos enemigos de la Liga Lombarda y su reivindicación libertaria de antaño. Desde 1999 Alejandra Hannover Grimaldi es la prima segunda de la Reina Sofía de España (de la misma casa Glücksburg-Mountbatten-Battenberg que el principe consorte de Inglaterra Felipe duque de Edimburgo).

Ercole I d’Este (Hércules I de Este)

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