Cuando Sun Microsystems quiso expandir Java (construida sobre procesadores SPARC, SolarisOS y compiladores de C) a todas las plataformas y arquitecturas entre 1995 y 1999, entonces los usuarios Windows y sobre hardware AMD siguieron como si nada con Visual Studio y VBasic; en Sun eran verdaderamente innovadores hasta que IBM no pero Oracle sí los fagocitó, un extraño acuerdo entre ellos y reajustes presupuestarios año 2009 de los que no se puede volver, pero la corporación de Scott McNealy era de las que emprendían, diseñaban y creaban esos engines con los que ni Adobe ni Apple pueden.

Solaris (It’s Unix)

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Cuando Microsoft quiso expandir .NET (y Miguel de Icaza con MONO desde Novell ayudando) a todas las plataformas y arquitecturas entre 2003 y 2008, entonces los infoconectados se pasaron a la arquitectura celular y sobre plataformas C y Java, primero sobre iPhoneOS (Objective-C sobre iOS), siguiendo con Android OS de Google Inc. (máquina virtual Dalvik con patentes de JVM, y litigando judicialmente con los de Oracle, sobre kernel Linux).

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wpf

Mono Develop

 

 

 

 

 

… Ahora siguen: la Fundación Mozilla y corporaciones Facebook y Canonical. Claro que esta vez será todo un éxito.

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html5

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python

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Mientras la manzana en proceso putreo de descomposición anda diseñando chips ARM de mejor confección que esos genéricos baratos poca cosa de nVIDIA y Samsung.

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Microsoft sin lenguajes que imponer está al borde del abismo, MicroSoft empezó en 1975 portando Basic al minicomputador Altair, si ahora IronPython es sepultado por HTML5 y los navegadores pasan al superdominio mayor de todo sistema operativo, Windows Blue se hace gelatina que Linux puede virtualizar y Mac OS X con sus felinos de la tundra y la pradera queda subsumido en un phablet para ver .h264 mejor conocido como formato Blu-Ray 1080p. En el lenguaje de nuestros días ambas compañías legendarias de los ’80 mutan en promise & deception, el trabajo del tiempo ejerciendo sobre sendas empresas y la partida de sus líderes fundadores William Gates (2008) y Steven Jobs (2011).

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La muerte como continuación de otras muertes anteriores: microkernels, promesas de lenguajes lógico-funcionales (Haskell) en Midori-Singularity y todas las fichas puestas ahora a los GPU y sus inmensas posibilidades de cálculo que Barrelfish iba a explotar desde su diseño para 2020 en Microsoft Research.

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el plan B es un NASDAQ II reload

 

 

 

Dijo Lord Kelvin “yo no le veo futuro a las ondas de radio para transmisiones futuras”,
pero las ondas de radio tenían pasado y entonces porque no habrían de tener futuro.
Le hubiesen preguntado a Jules Verne si querían una mejor opinión. Dijo William H. Gates III “yo no le veo mucho futuro a la web y a esos exploradores/lectores de tags declarativos html, del tipo Mosaic”, claro que después basó su popular iexplorer en Mosaic. Y si la cibernética era tema de Norbert Wiener, la máquina analítica-diferencial de Charles Babbage y la teoría de redes intercomunicantes de Gottfried Wilhelm Leibniz, le hubiesen preguntado a los tres o a Isaac Asimov si querían una mejor opinión.

Vision of disorder

Tres comunidades cohabitaban a principios de los años ’80:

a) los hackers del MIT con PDP-10 de DEC, la ARPANET, el sistema ITS y la programación en MACRO assembler y Lisp.
b) los programadores de Unix en sus PDP-11 y sus VAX con protocolo UUCP y Usenet, lenguaje C y sistemas en progreso como BSD y SunOS.
c) los usuarios de microcomputadoras personales, programas en Basic y sistemas operativos de disco.

Tres comunidades cohabitan en 2009 (la del MIT yace extinguida):

a) los hackers de Unix, sistemas distribuidos, Slackware, Debian y otros linux en servers y
workstations, programadores en C y C++ de Solaris, AIX, FreeBSD, Haiku, Syllable y otros
x86 systems; siempre conectados a internet.
b) los programadores Java y web, Delphi y Visual Basic .NET en Windows, Linux y Mac OS X, con sus implementaciones multimedia, sus scripts, frameworks, SDK y modernos IDE del tipo RAD como Eclipse o Visual Studio, los potentes subsistemas gráficos y conectividad WiFi a la web 2.0 de Ajax, webservices, Flash, Silverlight, Google apps y JSON.
c) una legión de usuarios de los nuevos nanocomputadores del Control Ubicuo en portátiles
x86, ARM, PocketPC y handhelds-smartphones, con adicción al mp3 y el videostreaming, la fotografía digital, mensajería instántanea y microbloging. Todos con G3-G4 como protocolo inalámbrico y ninguna experiencia en desarrollo siquiera web con Frontpage/DHTML.

Cuando C se extinga (o solo sobreviva en microcontroladores) todo será scripting y HTML5, todo cambiará nuevamente. Quizá para bien antes de 2023.

El nuevo desafío luddita

Primero imaginemos que los científicos informáticos tienen éxito en crear máquinas inteligentes que pueden hacer todo mejor que los seres humanos. Entonces, se puede esperar que todo el trabajo lo realicen vastos sistemas de máquinas altamente organizadas y que ya no sea necesario ningún esfuerzo humano. Una de dos cosas pueden ocurrir. Se le podría permitir a las máquinas tomar todas las decisiones por sí mismas sin supervisión humana, o bien se mantendría el control humano sobre las máquinas.
Si se les permite a las máquinas tomar todas las decisiones, no podemos hacer ninguna conjetura acerca de los resultados, porque es imposible adivinar cómo se comportarían tales máquinas. Solamente señalamos que el destino de la raza humana quedaría a merced de las máquinas.
Se dirá que la raza humana no sería nunca tan tonta como para dejarle todo el poder a las
máquinas. Pero no sugerimos ni que la raza humana entregaría el poder voluntariamente ni que las máquinas tomarían el poder por propia iniciativa. Lo que sugerimos es que la raza humana fácilmente podría dejarse llevar hasta una posición de dependencia tal que las máquinas no tendrían otra opción práctica que asumir todas sus decisiones. Al volverse la sociedad y los problemas que enfrenta más y más complejos, y las máquinas volverse más y más inteligentes, la gente dejará que las máquinas tomen más decisiones por ella, simplemente porque las decisiones que tomen las máquinas producirán mejores resultados que las decisiones tomadas por humanos. Eventualmente se alcanzará un punto en el que las decisiones imprescindibles para mantener funcionando el sistema serán tan complejas que excederán las capacidades de los seres humanos de hacerlo correctamente. En ese punto las máquinas tendrán el control efectivo. La gente sencillamente no podrá apagar las máquinas, porque dependerán tanto de ellas que apagarlas equivaldría a suicidarse.
Por el otro lado, es posible que el control humano sobre las máquinas sea retenido. En ese
caso el hombre promedio tendría control sobre ciertas máquinas privadas, de su propiedad,
como ser su auto o su computadora personal, pero el control sobre grandes sistemas de máquinas quedará en manos de una pequeña elite -tal como sucede hoy, pero con dos diferencias. Gracias a técnicas más desarrolladas la elite contará con un mayor control sobre las masas; y debido a que el trabajo humano ya no será necesario las masas serán superfluas, una carga inútil para el sistema. Si la elite sencillamente es impiadosa podría decidir exterminar las masas humanas. Si es más humana podría emplear propaganda u otras técnicas psicológicas o biológicas para reducir los índices de natalidad hasta que la masa humana se extinga, dejándole el mundo a la elite. O, si la elite consiste en liberales de corazón blando, podrían decidir interpretar el papel de buenos pastores del resto de la raza humana. Cuidarán de que las necesidades físicas de todos estén satisfechas, de que los chicos sean criados bajo condiciones psicológicas higiénicas, que todos tengan un sano hobby para entretenerse, y que cualquiera que se sienta insatisfecho reciba un “tratamiento” que lo cure de su “problema”. Desde ya, la vida carecerá de sentido a tal extremo que la gente tendrá que ser reprogramada biológica o psicológicamente ya sea para removerles su necesidad del proceso de poder o para “sublimarles” su ansia de poder hacia algún hobby inofensivo. Estos seres humanos reprogramados podrían ser felices en esa sociedad, pero ciertamente no serán libres. Habrán sido reducidos al estatus de animales domésticos.
—–citado por Ray Kurzweil (optimista), se trata de Theodore Kaczynski (el Unabomber)
——————————————comentado todo esto por Bill Joy (tecnólogo arrepentido)

El corto plazo

Las especies biológicas casi nunca sobreviven a encuentros con competidores superiores.
Diez millones de años atrás, América del Norte y del Sur estaban separadas por un istmo
de Panamá hundido. Sudamérica, como hoy Australia, estaba habitada por mamíferos marsupiales, incluyendo algunos con bolsas abdominales equivalentes de las ratas, ciervos y tigres. Cuando el istmo que conectaba el Sur con el Norte emergió, les tomó sólo algunos miles de años a las especies placentadas del norte, con metabolismos y sistemas nerviosos y reproductivos un poco más efectivos, desplazar y eliminar a casi todos los marsupiales del sur. En un mercado totalmente libre, los robots superiores seguramente afectarían a los humanos como los placentados norteamericanos afectaron a los marsupiales de Sudamérica (y como los humanos han afectado a innumerables especies). Las industrias robóticas competirían entre ellas con vigor por materia, energía y espacio, llevando eventualmente los precios más allá del alcance humano. Imposibilitados de afrontar las necesidades vitales, los humanos biológicos serían obligados a desaparecer.
Con seguridad se puede respirar tranquilos todavía, porque no vivimos en un mercado libre
absoluto. Los gobiernos regulan los comportamientos, especialmente recaudando impuestos. Aplicados con juicio, los frenos gubernamentales podrían sostener a una población humana que viva con calidad de los frutos del trabajo-robot, quizás por un largo tiempo.
———————————————————————————-Hans Moravec

Fue Nietzsche quien nos advirtió, en el final del siglo XIX, que no sólo Dios ha muerto
sino que “la fe en la ciencia, que pese a todo existe indudablemente, no puede deber su
origen a un cálculo de utilidad; tiene que haber surgido a expensas del hecho de que la
no-utilidad y peligrosidad de la ‘voluntad de saber’, de ‘saber a cualquier precio’ sea puesta a prueba constantemente”. Es este peligro el que ahora enfrentamos -las consecuencias de nuestra búsqueda de verdad. La verdad que busca la ciencia ciertamente puede considerarse un sustituto peligroso de Dios si implicara (ingeniería genética, nanotecnología y robótica mediante) ciertas posibilidades de llevarnos a la extinción.
——————————————————-Por qué el futuro no nos necesita, Bill Joy.

William Nelson Joy es ingeniero electrónico y arquitecto en procesadores computacionales, fue vicepresidente de Sun Microsystems, empresa que fundó junto a colegas de Berkeley y desde donde desarrolló Solaris OS, microprocesadores SPARC, Java (autoría de James Gosling) y cientos de aplicaciones de software. A Bill Joy se le debe también la reescritura de todo el kernel BSD que alguna vez ideó como UNIX derivado, lo que lo coloca en la situación de homenaje en vida al implementador, quedando a la altura de Dennis Ritchie (muerto en 2011 junto a Jobs) quien lo diseñó. En 2003 deja la corporación y en su nueva faceta activista llega a una visión distópica del futuro tecnológico que no quería cuestionarse cuando participaba con entusiasmo en su construcción. La única especie que va contra sí misma haga lo que haga y aunque nada haga ni tampoco no lo haga (aforismos de Gödel no tenemos). La distopía frente a la utopía siguen en pugna, en entredicho y con final abierto; aunque será un final que cierre. La pregunta un tanto más profunda que nunca cerrará: but, what is success?

Sed, quid est res? EXIT, EXIT IS THE SUCCESS.

Pero como los éxitos continúan y se suceden vertiginosamente, ahora en estos días mismos Samsung y Mozilla están trabajando en el motor de render Servo que no solo podría suplantar a Gecko en Firefox, sino también a los android que Samsung instala en sus aparatitos mientras disputa con Apple quien formó primero el smartphone, su huevo y la gallinácea.

Ian Kevin Curtis de Joy Division (1956-1980)

Ian Kevin Curtis de Joy Division (1956-1980)

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