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Dos años antes: La Batalla de Adrianópolis (378 d.C.)

Amiano Marcelino y Paulo Orosio teólogo son los cronistas y analistas romanos, ellos documentan la derrota aplastante que sufrieron las fuerzas romanas de Oriente, como no sucedía desde los días de Roma Imperial y Octavio Augusto primer emperador (Teutoburgo, año 9 después de Cristo), ante los godos tervingios comandados por el arriano unitarista cristiano converso Fritigerno, en el desarrollo de la Guerra Gótica que va de 376 a 382 d.C. La batalla ocurrió el 9 de agosto del año 378. El emperador Flavio Julio Valente (n. 328) murió en batalla y la sucesión recayó en Teodosio I (hispano de Segovia 347 d.C. y muerto en Milán en el 395). El sucesor de Fritigerno, Alarico I saquearía y quemaría Roma en el año 410, de donde saldrían todos los visigodos de Hispania hasta Rodrigo en el 711 d.C.

Los escandinavos godos como nunca antes destrozaron a las ya no tan poderosas e imbatibles legiones de antaño. Los allende el límite del Danubio, los dacios de toda la Rumanía durante Aureliano, los foederati bajo Constantino el Grande, volverian a sus faenas de saqueo y pillaje a lo largo del siglo IV y después con Teodorico I visigótico también. Armisticios inútiles de los imperiales latinos frente a la conducta humana, semicivilizada, bárbara y salvaje germanas. Teodorico pelearía con romanos contra los hunos de Atila y perecería en Campos Catalaúnicos bajo las órdenes del genial dux, general de legiones y magister militum Flavio Aecio en el 451 de todos los cristianos. En Adrianópolis Roma Occidente y su augusto Graciano nunca socorrieron, del ejército comandado por Valente dos tercios dejaron sus vidas en el campo de batalla de la actual Turquía. Los duques de caballerías y pequeñas unidades militares harían su eclosión hacia la Edad Media para la cual faltaba un buen tiempo aún.

Los tervingios en el año 332 habían celebrado un tratado (foedus) con los romanos —que perduró unos 35 años—, fecha a partir de la cual el obispo Ulfilas tradujo la Biblia al gótico y comenzó la conversión de los godos al arrianismo, una doctrina que había sido declarada herética en el año 325 (Concilio de Nicea). Disgregación y secesionismo romanos sobrevinieron después: era el año 376 cuando Fritigerno apeló al emperador para que le permitiera establecerse con su pueblo en la orilla meridional del Danubio. Aquí esperaban refugiarse de los hunos, corridos en migración a su vez por mongoles y chinos. Valente se lo permitió. Sin embargo, estalló el hambre, y Roma no estaba dispuesta a proporcionarles la comida que les prometieron, ni tampoco la tierra; se produjo una revuelta que llevó a seis años de saqueo y destrucción a través de los Balcanes, la muerte del emperador romano y la aniquilación de todo un ejército. La batalla de Adrianópolis fue el momento decisivo de la guerra. Las fuerzas romanas fueron masacradas; Valente murió conmocionando al mundo romano y, con el tiempo, forzando a los romanos a negociar con ellos y permitir que los bárbaros se establecieran en tierra romana, una nueva tendencia que tuvo grandes consecuencias en la ulterior caída del Imperio romano. Era el comienzo del fin de los que reinarían hasta el año 476.

Teodosio I en los orígenes del catolicismo de los nicenos: El Edicto de Tesalónica

Flavio Teodosio el Grande, el último gobernante de la totalidad del Imperio. Graciano católico por la gran influencia de San Ambrosio, puso en el trono de Constantinopla a Teodosio tras la muerte del tío de Graciano Flavius Iulius Valens. Constantino ya había hecho su edicto en Milán en el 313 volviéndose cristiano, pero ahora se trataba de destruir todo el antiguo paganismo romano de dioses propios e importados de Grecia y Persia. El Edicto de Tesalónica, también conocido como Cunctos Populos (en Latín: a todos los pueblos), fue decretado por el emperador romano Teodosio el 27 de febrero del año 380. Mediante este edicto el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano. Teodosio promovió el trinitarismo niceno dentro del cristianismo y el cristianismo dentro del Imperio. El 27 de febrero de 380, declaró el cristianismo en su versión ortodoxa la única religión imperial legítima, acabando con el apoyo del Estado a la religión romana tradicional y prohibió la “adoración pública” de los antiguos dioses. Por ejemplo la adoración al Sol Invicto de Mitra y los persas indoiranios no zoroastrianos. Y reza en latín:

“Es nuestro deseo que todas las diversas naciones que están sometidas a nuestra Clemencia y Moderación, deben continuar en la profesión de esa religión que fue transmitida a los romanos por el divino apóstol Pedro, tal como ha sido conservada por la fiel tradición y que actualmente es profesada por el Pontífice Dámaso y por Pedro, Obispo de Alejandría, un hombre de santidad apostólica. De acuerdo con la enseñanza apostólica y la doctrina del Evangelio, creamos en una sola deidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en igual majestad y en una santa trinidad. Autorizamos a los seguidores de esta ley que asuman el título de católicos cristianos; pero por lo que se refiere a los otros, pues, en nuestro juicio ellos son locos insensatos, decretamos que sean señalados con el ignominioso nombre de herejes, y no pueden pretender dar a sus conventículos el nombre de iglesias. Ellos sufrirán en primer lugar la reprensión de la condena divina y en segundo lugar el castigo de nuestra autoridad que de acuerdo con el deseo del Cielo decidirá infligir.” Dado el tercer día de las Kalendas de marzo en Tesalónica, en el quinto consulado de Graciano Augusto y primero de Teodosio Augusto.
Codex Theodosianus XVI.1.2

San Ambrosio niega la entrada en la iglesia al Emperador Teodosio. (Anthonis van Dyck)

San Ambrosio niega la entrada en la iglesia al Emperador Teodosio (Anthonis van Dyck)

Un año después: El Concilio de Constantinopla I (381 d.C.)

Convalidando y ratificando lo impuesto mediante toma del Estado imperial romano por los católicos, apostólicos y romanos nicenos y constantinianos, fue Constantino el que cedió los terrenos al pontífice heredero de Petrus y fue el pontífice el que se puso sobre la cabeza un sombrero Mitra de todos los iranios medo-persas ahora reconvertidos a trinitarios y cristianos. Fue Graciano quien renunció a Pontífex Maximus (ejecutivo sacerdotal) en 382 AD y bajó de su lugar el Altar de la Victoria (donde la curia, legislativo sacerdotal).

Ave, Caesar! Io, Saturnalia!

Ave, Caesar! Io, Saturnalia!

La victoria del 31 a.C de Octavio Augusto, que era pírrica. Niké (Victoria hija de Estigia) y capturada en Epiro en 272 a.C

La victoria del 31 a.C de Octavio Augusto sobre la dinastía ptolemaica helenística de Alejandría y su Cleopatra VII, que era victoria pírrica. Niké (Victoria hija de Estigia) capturada en Epiro en 272 a.C

Luego, un 3 de noviembre de 383 d.C. el día de descanso, el dies solis, será renombrado como dies dominicus

Principium praefectum praetorio. Solis die, quem dominicum rite dixere maiores, omnium omnino litium et negotiorum quiescat intentio; debitum publicum privatumque nullus efflagitet; ne aput ipsos quidem arbitros vel e iudiciis flagitatos vel sponte delectos ulla sit agnitio iurgiorum. Et non modo notabilis, verum etiam sacrilegus iudicetur, qui a sanctae religionis instinctu rituve deflexerit. Proposita III

Códice Teodosiano

Era el fin entre irrupciones de lo católico y lo germánico emergentes para los antiguos romanos, pero ellos volverían en el 800 AD con Carlomagno, en el 962 con Otón I, reconquistando Granada a sangre y fuego, aniquilando aborígenes en América, esclavizando africanos de una jaula a una plantación de África a América, fundando bancos italianos y luego angloholandeses. Roma siempre vuelve. Nuestro neopagano descanso semanal de todos los romanos in absentia, cual sabath de los judaicos, cual reivindicación obrera de los proletarios del mundo desunidos en programática de toma para sí del gobierno y del poder, y unidos en la world wide web de la incapacidad de coordinar acciones estatuyentes de una obra y proyección a futuro compartidas. Roma Eterna siempre conquista a la revolución de un giro sobre el eje que nos vuelve a dejar en el mismo lugar que ayer. El ecumenismo del 325 sigue entre nos y hoy no se trata de una sola multinacional la católica sino de un enjambre de intereses financieros, comerciales y de expoliación y tráfico de riquezas y recursos bien conocido como fase imperialista-capitalista de la globalización y su Gobierno Mundial corriendo el telón para que todos les conozcamos teniendo ese tan inmenso placer de besarles el anillo hincados ante dios dinero rey (presuponen ellos para siempre).

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disco neofolk de los alemanes de la foresta del año 2007 (cuando como en 378 nuevamente comienza ese recurrente principio del fin)

 

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