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La biosfera del silúrico, mesozoico cretácico y cenozoico, botánica expandiéndose rizomáticamente por toda la corteza terráquea, coníferas, pastos, arbustos y árboles en sinfín de replicación gimnospérmica, clorofila omnipresente para la cocina y digestión molecular que nunca de moda pasan. Un continuo verde los compone y recubre en agradecimiento y mimesis con el “pan” de cada día: en un viaje de ocho minutos-luz desde la estrella amarilla que en el espacio se observa blanca, vienen radiantes una trillonada de incontables fotones que dibujan la superficie del planeta y le dan calor, en su mayoría vienen con una medida que es número de fábrica de su carga electromagnética, ese número y como Pitagóras explicó luego, tiene realidad. Es el valor del verde en su longitud de onda y medida de los 497 a 529 nm -que el filósofo de Samos no conoció por pequeñísimo en extensión como tampoco el microscopio de barrido electrónico que permite ver su reflejo en un cabello-, verde que el oxígeno también pinta ionizado y fantasmal en hermosas auroras boreales por las noches frías polares.

Toda esta frondosa biótica constelada, esta flora dadora de O2, es la más vasta y poderosa red que refleja luz solar y da energía a su complejo mecanismo de temporal negación de la entropía, una maquinaria neguentrópica que rebotando el verde solar y devolviendo el aire que respiramos se comporta como una auténtica résistance deleuzeana. En potencia estelar y en biogénesis de resistencia cloroplástica, en armonía y equilibrio pseudoisotrópico esta oda a la naturaleza que solo se da en la Tierra, es evidencia concreta que nos indica el Sistema funciona.

Ella ya lo sabía de pequeña (por intuición lo sabía), su nombre es Empiria.

Ella ya lo sabía de pequeña (por intuición lo sabía), su nombre es Aquileana Empiria, ilustre plebeya romana

Confieso dos cosas: que no me interesa el affaire Cabandié y la agente de tránsito fabricado por los manipuladores que hacen hablar con sus cursos diarios de ventriloquía subliminal a los papagayos que leen portadas editoriales por encima y repiten, confieso también que esta entrada tiene menos de ciencia y más de lírica poética dedicada.

La Televisión, es por su participación inherente en el proyecto a-biótico de la RCA Company (1919-1986), el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema de signos y cultural. Por toda Fuente una ni idea de qué hacer, por todo propósito chicle laxante para la mente.

white noise day by day

white noise day by day (así la Ve el cínico y canino Diógenes)

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