Isaac Asimov on Throne

Asimov en Trántor, capital del Imperio Galáctico

Un 24 de marzo de 1905 murió el pionero y puntero de todos ellos (aunque Edgar Allan Poe había sido un modesto ilustre antecesor del género) narradores de ciencia ficción. A la brevedad cósmica de un 6 de abril de 1992 fallecía el ruso Isaac Asimov, víctima de una transfusión sanguínea que diez años antes le inoculara el retrovirus desencadenante para Síndrome de Inmunología Deficiente Adquirida (AIDS). Escritor prolífico, bioquímico, profesor universitario, historiador y brillante pensador digno de ser recordado -por creador de los Eternos– aún cuando se olvide que la Tierra es el planeta original de la Humanidad poco reminiscente.

Este recordatorio literario se está bifurcando hacia Substantinopla, donde Flavio Valerio Aurelio Substantino imperando (por el solo placer suyo en conducir hacia la fragmentación que es donde pastan nuestras sienes).

Un 5 de abril de 1994 se suicidaría en la Seattle del lejano pasado siglo XX de Dark Angel, el vocalista del Nirvana Kurt Cobain (el Cobain que co-inventando el grunge siempre quería alcanzarlo)

Ya unos años antes los del movimiento oprimidos por la técnica y sin posibilidades de autoemancipación de los futuristas (fascistas) y ciberpunks nos estaban diciendo lo mismo que Verne en su etapa final de producción de ficción: o bien que el futuro no valía la alegría o bien que sencillamente nunca lo habría ni sería, pues #NoFuture entienden los que van a la vanguardia de la cibernética insolidaria o telemática del aislamiento y la distancia, ese factor al que Bradbury o Dick adherían pero el gran Asimov en su ingenuidad desbordante de optimismo soslayaba.

Existe una cronología galáctica de toda la obra asimoviana y es tan provechosa como las historias de donde abreva para establecerse.

Trántor es el planeta y ecumenópolis donde el imperio confederado surge, donde la Fundación por la psicohistoria de Hari Seldon – Daneel Olivaw se encolumna estadísticamente y se propaga. Y los mentores ReventlovBaley del 5000 d.C. (2800 de la Era Espacial).

Tras el Tríptico del Imperio (En la Arena Estelar (1951), Las Corrientes del Espacio (1952) y Un Guijarro en el Cielo (1950) -que recuerdo haberla leído en 1995-, prosigue La Saga de la Fundación.

Preludio a la Fundación (1988) Hacia la Fundación (1993)

Fundación (1951) Fundación e Imperio (1952) Segunda Fundación(1953)

Los Límites de la Fundación (1982), la cual leí allá por el año ’86 cuando niño

Fundación y Tierra (1986)

 

Y finalmente la Segunda Trilogía de las Fundaciones:

El Temor de la Fundación (1997), por Gregory Benford

Fundación y Caos (1998), por Greg Bear

El Triunfo de la Fundación (1999), por David Brin

El polímata heresiarca y patriarca de los cientificistas, Isaac Asimov demuestra rigor y contenido desde tres vectores y vertientes que se apuntalan: el conexionado en su abundante y vasta obra que posee conectómica y sistemática ampliamente elaboradas, la teleonómica de medios a fines de su demiurgo de continuidades estelares y poblacionales, su alter ego Hari Seldon; y esa concepción posibilista ordenadora del devenir llamada psicohistoria.

Todo el acervo copioso y conexo en la abultada obra asimoviana y lo primordial de decantar por una posición determinista clásica que presuponiendo impone, por medio de la matemática estadística proyectiva, la concepción en sí de psicohistoria, donde este asunto, en lo voluminoso mismo de la bibliografía y aunque errado, en absoluto carece de substancia. La psicohistoria como posibilismo cuántico que verdaderamente es (como entropía y termodinámica cuánticas de von Neumann), como consecuencia del aleteo leve en el efecto mariposa y movimiento brownianos en la teoría de Lorenz, y como álgebra de las ecuaciones diferenciales no-lineales de Newton, Poincaré, von Neumann y desarrollos posteriores en conjuntos de algoritmia y heurísticas no deterministas, es ni más ni menos que el cálculo mismo del libre albedrío galáctico, cósmico y universal. En ello se computa y acontece cada renacer y declive del Tríptico del Imperio Galáctico y posterior Saga intemporal de las Fundaciones del Ciclo de Trántor. En la Biblioteca Imperial Galáctica que lleva hacia la perdida Tierra de los orígenes, todo el asimoviano humanismo, mitológico iluminismo y creencia sobre el triunfo del Orden, tras las crisis Seldon y el caos, en las noches obscuras de los tiempos por venir.

Por el obituario mismo de la muerte de nuestro autor véase Isaak Yudovitch Ozimov, aniversario luctuoso.

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