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Su-35

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Den vítězství o Den osvobození (Día de la Liberación) en Chequia y Deň víťazstva nad fašizmom (Día de la Victoria sobre el fascismo) en Eslovaquia, lo mismo si lo mismo fuera que para la ONUj son Días del Recuerdo y la Reconciliación, Conmemoración de la Segunda Guerra Mundial los días 8 y 9 de mayo

V8

 

 

 

 

#DíaDeLaVictoria70: Desfile de la Victoria en la Plaza Roja moscovita

Tempus est iocundum, 6 de enero de 1977 (Sex Pistols in Paradiso)

Tempus est iocundum, 6 de enero de 1977 (Sex Pistols in Paradiso)

The Economist y el Financial Times nunca los celebraron como producto de exportación nihilista. Ambas publicaciones siempre estuvieron en la babia de sus relaciones sodomitas endogámicas internacionales (y todavía les queda un trecho largo para apostar plenamente por derivados financieros en pornografía inmersiva de realidad virtual 3D, narcocibernética de videojuegos electroquímicos por biopuertos en las sienes, y memristores de RERAM en chips neuromórficos para que los smartphones infieran patrones y algoritmos conductistas mediante decidan por nosotros). In fortis novum mundum.

Tempus est iocundum
o virgines,
modo congaudete, vos iuvenes

O o totus floreo
iam amore virginali, totus ardeo
novus novus amor, est quo pereo

Cantat philomena, sic dulciter
et modulans auditur: intus caleo

Flos est puellarum, quam diligo
et rosa rosarum, quam sepe video

Tua me confortat promisio
tua me deportat negatio

Tua mecum ludit virginitas
tua me detrudit simplicitas

Sile, philomena, pro tempore
surge cantilena de pectore

Tempore brumali vir patiens
animo vernali lasciviens

Veni, domicella cum gaudio
veni, veni bella iam pereo

al-Qur'an en Al-Quds (Jerusalén)

al-Qur’an en Al-Quds (Jerusalén)

Secundum bellum mundanum

Secundum bellum mundanum

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre la naturaleza del Mal o sobre el mal en la Naturaleza

EL ORIGEN DEL MAL

de Lev Tolstoi

En medio de un bosque vivía un ermitaño, sin temer a las fieras que allí moraban. Es más, por concesión divina o por tratarlas continuamente, el santo varón entendía el lenguaje de las fieras y hasta podía conversar con ellas.

En una ocasión en que el ermitaño descansaba debajo de un árbol, se cobijaron allí, para pasar la noche, un cuervo, un palomo, un ciervo y una serpiente. A falta de otra cosa para hacer y con el fin de pasar el rato, empezaron a discutir sobre el origen del mal.

-El mal procede del hambre -declaró el cuervo, que fue el primero en abordar el tema-. Cuando uno come hasta hartarse, se posa en una rama, grazna todo lo que le viene en gana y las cosas se le antojan de color de rosa. Pero, amigos, si durante días no se prueba bocado, cambia la situación y ya no parece tan divertida ni tan hermosa la naturaleza. ¡Qué desasosiego! ¡Qué intranquilidad siente uno! Es imposible tener un momento de descanso. Y si vislumbro un buen pedazo de carne, me abalanzo sobre él, ciegamente. Ni palos ni piedras, ni lobos enfurecidos serían capaces de hacerme soltar la presa. ¡Cuántos perecemos como víctimas del hambre! No cabe duda de que el hambre es el origen del mal.

El palomo se creyó obligado a intervenir, apenas el cuervo hubo cerrado el pico.

-Opino que el mal no proviene del hambre, sino del amor. Si viviéramos solos, sin hembras, sobrellevaríamos las penas. Más ¡ay!, vivimos en pareja y amamos tanto a nuestra compañera que no hallamos un minuto de sosiego, siempre pensando en ella “¿Habrá comido?”, nos preguntamos. “¿Tendrá bastante abrigo?” Y cuando se aleja un poco de nuestro lado, nos sentimos como perdidos y nos tortura la idea de que un gavilán la haya despedazado o de que el hombre la haya hecho prisionera. Empezamos a buscarla por doquier, con loco afán; y, a veces, corremos hacia la muerte, pereciendo entre las garras de las aves de rapiña o en las mallas de una red. Y si la compañera desaparece, uno no come ni bebe; no hace más que buscarla y llorar. ¡Cuántos mueren así entre nosotros! Ya ven que todo el mal proviene del amor, y no del hambre.

-No; el mal no viene ni del hambre ni del amor -arguyó la serpiente-. El mal viene de la ira. Si viviésemos tranquilos, si no buscásemos pendencia, entonces todo iría bien. Pero, cuando algo se arregla de modo distinto a como quisiéramos, nos arrebatamos y todo nos ofusca. Sólo pensamos en una cosa: descargar nuestra ira en el primero que encontramos. Entonces, como locos, lanzamos silbidos y nos retorcemos, tratando de morder a alguien. En tales momentos, no se tiene piedad de nadie; mordería uno a su propio padre o a su propia madre; podríamos comernos a nosotros mismos; y el furor acaba por perdernos. Sin duda alguna, todo el mal viene de la ira.

El ciervo no fue de este parecer.

-No; no es de la ira ni del amor ni del hambre de donde procede el mal, sino del miedo. Si fuera posible no sentir miedo, todo marcharía bien. Nuestras patas son ligeras para la carrera y nuestro cuerpo vigoroso. Podemos defendernos de un animal pequeño, con nuestros cuernos, y la huida nos preserva de los grandes. Pero es imposible no sentir miedo. Apenas cruje una rama en el bosque o se mueve una hoja, temblamos de terror. El corazón palpita, como si fuera a salirse del pecho, y echamos a correr. Otras veces, una liebre que pasa, un pájaro que agita las alas o una ramita que cae, nos hace creer que nos persigue una fiera; y salimos disparados, tal vez hacia el lugar del peligro. A veces, para esquivar a un perro, vamos a dar con el cazador; otras, enloquecidos de pánico, corremos sin rumbo y caemos por un precipicio, donde nos espera la muerte. Dormimos preparados para echar a correr; siempre estamos alerta, siempre llenos de terror. No hay modo de disfrutar de un poco de tranquilidad. De ahí deduzco que el origen del mal está en el miedo.

Finalmente intervino el ermitaño y dijo lo siguiente:

-No es el hambre, el amor, la ira ni el miedo, la fuente de nuestros males, sino nuestra propia naturaleza. Ella es la que engendra el hambre, el amor, la ira y el miedo.

Tentación de San Antonio (Hieronymus Bosch)

Tentación de San Antonio (Hieronymus Bosch)

PyPy, Pagan Day (2014)

PyPy, Pagan Day (2014)

 

 

 

 

 

 

 

 

de Juan del Encina (1468-1529)

Zamarbide, Civile, Iorio y Rowek en su V8

Zamarbide, Civile, Iorio y Rowek en su V8

Dante y Virgilio en averno

Dante y Virgilio en averno

Glittertind (Noruega)

Glittertind (monte y banda en Noruega)

Miguel Roldán, Ricardo Iorio, Adrián Cenci y Alberto Zamarbide (1986)

Miguel Roldán, Ricardo Iorio, Adrián Cenci y Alberto Zamarbide (1986)

La sede de la ONU tras el atentado de al Zarqawi el 19 de agosto de 2003 en el que fallecieron 22 personas (diga todo el orbe Paz y Felicidad)

La sede de la ONU tras el atentado de al-Zarqawi líder de al Qaida en Irak un 19 de agosto de 2003 en el que fallecieron solo otras 22 personas más (diga todo el orbe Paz y Felicidad)

En la década de 1990 comenzó la irreversible debacle sistémica en el marco del liberalismo unimundialista globalizador de la que nunca nos podremos recuperar como especie políticamente organizada, no fue la URSS, no fue el estalinismo, no fue el Muro de Berlín y su cortina de hierro con aluminio lo que cayó, nosotros mismos todos fuimos los caídos. Ahora ya estamos en annus horribilis 2015.

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