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Pan (en griego, Πάν, ‘todo’) era el semidiós de los pastores y rebaños en la mitología griega. Era especialmente venerado en Arcadia, a pesar de no contar con grandes santuarios en su honor en dicha región. En la mitología romana se identifica a este dios como un Fauno. Pan de los simios es nuestra totalidad y un análogo del holos, también le debemos nuestros accesos de delirium tremens, entre otras debilidades fóbicas a lo desconocido y torrentes eléctricos internos que se nos imponen. Sátiro y macho cabrío de Dioniso y todos los demonios (pandemonium).

Pan

Pan

A Cronos también se le llamaba Eón o Aión (Αίών, ‘tiempo eterno’); era el dios de las Edades (desde la Dorada hasta la de Bronce). Surgió al principio de los tiempos formado por sí mismo como un ser incorpóreo y serpentino con tres cabezas: de hombre, de toro y de león. Se entrelazó con su compañera Ananké (la Inevitabilidad) en una espiral en torno al huevo primigenio y lo separó, formando el universo ordenado de la tierra, el mar y el cielo. Permaneció como el dios remoto e incorpóreo del tiempo que rodeaba el universo, conduciendo la rotación de los cielos y el eterno paso del tiempo.

Chronos

Chronos

Il Saggiatore (Ensayista), 1623 AD, es sobre el gran Libro Natural del mundo escrito en Lengua Formal, como lo entiende Galileo Galilei. Se produce el fin de los paseos dialécticos en el gran Liceo del planeta y su Academia, el fin de la dupla antagónica de platonismo-aristotelismo en nuestro astrónomo, físico y matemático habitante del Gran Ducado de Toscana.

Percibe y razona Galileo que una de las máximas invenciones humanas es el alfabeto (de fenicios) y razona -sin ser el primero en hacerlo, pudiéndonos remontar hasta Pitágoras- que el libro natural (del mundo, naturaleza, universo) está escrito en lenguaje formal, la lengua matemática. Semántica renacentista, lógica racionalista en la filosofía del nuevo siglo XVII. Un soneto año 1622 de Tommaso Campanella reza o recita: “El mundo es un libro donde la razón eterna escribe sus propios conceptos”, tan neoplatónico como neopitagórico el poeta dominico. La contradicción subyacente: el pensamiento científico no se puede desprender completamente de la finalidad o telos aristotélico y así hasta llegar a Energética de un tal Ostwald siglo XIX, la Biblia termodinámica a decir de Ernesto Sábato… así mismo hasta llegar al teorema de Emmy Noether (la mejor alumna de David Hilbert) sobre la conservación de la energía-momento, tomado por sus renovadas matemáticas por Albert Einstein quien andaba careciendo de tales para la Teoría General de la Relatividad.

En su Istoria e dimostrazioni intorno alle macchie solari (Historia y demostraciones acerca de las manchas solares) año 1613, Gallieo Galilei arremete por el contrario con el objeto de estudio Aristóteles y el método indirecto de su abusiva lectura constante por parte de los peripatéticos para comprender la estructura de la Naturaleza, mundo y Universo; es la contrastación del poder del estagirita que Avicena, Averroes o Tommaso de Aquino levantan desde la lógica (suyas) ante una nueva lógica cartesiana, de método Bacon y giro copernicano que se dirigen hacia escrudiñar y visualizar el cosmos matemático que Dios creador en su lenguaje numérico, geométrico, algebraico y trigonométrico realizó: “los que todavía me contradicen son algunos defensores severos de todas las minucias peripatéticas, quienes, por lo que puedo entender, han sido educados y alimentados desde la primera infancia de sus estudios en la opinión de que filosofar no es ni puede ser sino una gran práctica de los textos de Aristóteles, de modo que puedan juntarse muchos rápidamente aquí y allá y ensamblarlos para probar cualquier problema que se plantee, y no quieren alzar los ojos de esa páginas, como si el gran libro del mundo no hubiera sido escrito por la naturaleza para que lo lean otras personas además de Aristóteles, cuyos ojos habrían visto por toda la posteridad”. El nominalismo in res extensa está muy presente en su Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo (Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo, Jornada II) en 1632, que se refiere al ptolemaico versus el copernicáno: “Tengo un librito, mucho más breve que los de Aristóteles y Ovidio, en el que están contenidas todas las ciencias y cualquiera puede, con poquísimo estudio, formarse de él una idea perfecta: es el alfabeto; y no hay duda de que quien sepa acoplar y ordenar esta y aquella vocal con esta o aquella consonante obtendrá las respuestas más verdaderas a todas sus dudas y extraerá enseñanzas de todas las ciencias y todas las artes…” la semántica filosófica nominalista yerra in extremo confundiendo veracidad argumentativa con verdad, por ello mismo necesita de un lenguaje formal de la Verdad y que es el de las matemáticas. Galileo insiste en sus escritos con la analogía entre los pintores y hacedores, pintura y alfabeto, colores y caracteres; está en la búsqueda del código para la representación fiel de la realidad y del libro cósmico. Galileo renuncia a combinar módulos para construir el libro cual Archimboldo en sus pinturas utiliza frutas para gestar un rostro o anatomía humanos, Galileo busca los universales (letras, colores, patrones más básicos símil frecuencias) que den cuenta y Cuánto de complejidad en la Obra.

Galileo ante el Santo Oficio inquisitor

Galileo ante el Santo Oficio inquisitor

Galileo, dice Italo Calvino en su Por Qué Leer los Clásicos, rechaza el centón de citas aristotélicas cual fonemas, lexemas y morfemas que construyen lo real, busca las bases, los elementos mínimos (todo eso que llevaría a una Tabla de elementos químicos periódicos, la superación de la alquimia basada en los elementales de presocráticos ilustres de antaño). Es también en el Dialogo sopra… jornada I finalizando, que hace el elogio al Lineal A, Lineal B y Aleph-Bethel-Gimmel de Creta y Fenica, sin saberlo suponemos: “Pero entre todas esas invenciones asombrosas, ¿cuán eminente no habrá sido el espíritu del que imaginó el modo de comunicar sus más recónditos pensamientos a cualquier otra persona, aunque estuviera separada por un gran lapso de tiempo o por una larguísima distancia, de hablar con los que están en las Indias, con los que todavía no han nacido y no nacerán antes de mil años, o de diez mil?”, pero aprenderán el código, siendo la paradoja que se trata de lo mismo que hizo Aristóteles, que hace ahora Galilei y que los que nazcan luego también harán: Newton, Kant, Leibniz, Hegel, Marx, Verne, Maxwell, Planck, Darwin o Kafka, Dickens, Borges y Duran Duran. Si se tratase de elegir un mejor alfabeto +- comunicable, +- complejo, +- completo.

Galileo Galilei retoma la palabra en una carta a Liceti de 1641, poco antes de su muerte acaecer: “pero yo creo realmente que el libro de la filosofía es el que tenemos perpetuamente abierto delante de nuestros ojos; pero como está escrito con caracteres diferentes de los de nuestro alfabeto, no puede ser leído por todo el mundo, y los caracteres de ese libro son triángulos, cuadrados, círculos, esferas, conos, pirámides y otras figuras matemáticas, adecuadísimas para tal lectura”.

Han pasado siglos ya desde la centuria XVII, para el entrelazado de los 3 libros-realidades se precisa de otros 2 libros-mediadores:

A es el libro de la Física

B es el libro de la Orgánica (biología/genética)

C es el libro de la Cibernética (computación/informática)

D es el libro-mediador de la Matemática (mediando entre A-C y entre A-E)

E es el libro-mediador de la Química (mediando entre A-B y entre A-C)

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Física  [+-]  orbitales (Química)  [+-] Cibernética

                                         hacia una Complejidad Computacional

Física  [+-]  orbitales (Química)  [+-] Orgánica

En el principio fue la matemática, el holos topológico, luego se hizo la física que convenientemente enfriada y madurada hizo a la química; finalmente fue la biología y luego vino todo lo demás. Podrán pensar que dentro de todo ese posterior advenimiento de entidades surgió el lenguaje, pero el lenguaje ya estaba antes en la matemática misma del origen, luego todo lo demás. BioLogos es QuimioLogos, es FisioLogos y es TopoLogos hológrafo CosmoLogos. Nosotros somos productos y esclavos de la biología, el cofactor y covariante de nuestra subordinación al amo más rudo en la búsqueda de energía por Hambre. Quizá no sea esa la intención del BioLogos y si lo fuera algún propósito ulterior desconocido (finalidad en Aristóteles) habría o existiría en ello. Seguimos como en el tiempo de Aristóteles, no hemos avanzado en el círculo de nuestro inmenso conocimiento.

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