Sin que mutuamente se excluyan no hay como el talento de desenmascarar a los que tienen éxito porque la industria discográfica ya casi extinta así se lo imponía a tres de cuatro partes del mundo.

The Bad Plus haciendo Smells Like Teen Spirit de Nirvana

En los años ’60, primero beatniks y luego hippies, el rock o la participación política pretendían mostrar inteligencia por parte de una juventud que no lo era, porque no lo eran sus padres ni lo serían sus hijos luego, porque cuando Violencia Rivas inventaba el punk en Argentina ya se había dado cuenta que la humanidad descerebrada era un conjunto de ovejas taradas sin rumbo ni futuro

Están aquellos que gritan su dolor de ser y consecuentes lo llevan hasta el fin, así Cobain el americano del 20 de febrero del ’67. Los hay otros que en el hedonismo de su arte insulso y poses de frívola depresión impostada para el mercado de sus masas huecas en el vacío, presumen de exitosos, para el caso un Gallagher del britpop infecto que parieron cuando a él lo trajeron al más aquí un 29 de mayo de 1967.

Los de Nirvana reconocían no saber componer solos virtuosos para guitarra ni abigarradas melodías barrocas, ni poseer una técnica musical decente. Solo querían expresar, si breve y verdadero doblemente bueno, el grunge no podía trascender la década que lo vio crecer. El sistema librecambista, ultraliberal imperialista se derrumbaba y la felicidad desaparecía lentamente de los rostros de los herederos de aquellos que enfervorizados creyeron en el cambio de los setenta y que no eran sino ellos mismos y su progenie ilusiones en un género humano mejor.

Cerca de Eridu y la Mesopotamia, toda la Persia y el Indostán, el reciente acuerdo de las potencias con Irán demostrará una vez más que solo se trata de intereses manipulados y puras ilusiones de que el mundo bajo tutela anglo United Nations puede aún mejorar. No lo podrá, taxativamente no sucederá.

Sacco y Vanzetti asesinados en 1927 (1971)

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