Que la láctica no está sola ni es única en el cosmos universo. Andrómeda Galaxia Espiral M31, Messier 31 o NGC 224 está alejada a unos 2,5 millones de años luz (775 kpc), se mueve hacia nosotros a unos 300 kilómetros por segundo (1000 veces la velocidad del sonido en el vacío donde no hay sonido), en constatado desplazamiento al azul para practicar fusión galáctica e interacciones gravitacionales fuertes en tres mil quinientos millones de años; la galaxia consiste de unos 220.000 años luz de ∅ con un billón de soles dentro. Suponemos está allí porque sí y porque está quizá para que la veamos así como ahora la podemos ver

 Galaxia de Andrómeda en el infrarrojo. Combinación de imágenes tomadas por el Telescopio Spitzer

Galaxia de Andrómeda en el infrarrojo. Combinación de imágenes tomadas por el Telescopio Spitzer

 mi más querido engreído y petulante Edwin Hubble (su giro copernicano va matando nuestra egolatría antropogénica)

mi más querido engreído y petulante Edwin Hubble (su giro copernicano va matando nuestra egolatría antropogénica)

El dilema permítanme presentarlo así, consiste en:

a- bien el universo tiene principio antropocéntrico y es para que lo descubramos mientras vamos naciendo, viviendo, muriendo

b- bien el universo tiene Creador estando en ello para que lo habitemos, para que en él seamos y lo honremos sin cultos idolátricos en los que solemos caer a Kepler, Riemann, Noether, Planck o Hubble

Un argumento cornuto, que es muy distinto de poseer cornucopia de queratina para democráticamente votar por nuestros verdugos degolladores francotiradores. Pequeña digresión a propósito de la segunda vuelta presidencial argentina del 22 de noviembre de 2015 in memoriam a los cornudos que votaron por su muerte.

Un lector del Almagesto ptolemaico mirando en dirección a la constelación de Andrómeda creyó percibir la nebulosa inexistente. Su nombre era Abd Al-Rahman Al Sufi (Azophi) de Isfahán, Persia y ello ocurrió en el 964 anno domini. La considerada nube ya vista por otros con anterioridad fijó residencia en su Libro de las estrellas fijas

 Abd Al-Rahman Al Sufi (la paralaje es por distancias relativas y trigonometría aplicada)

Abd Al-Rahman Al Sufi (el paralaje es por distancias relativas y trigonometría aplicada)

Pues bien, lo que Hubble logró demostrar hace 91 años planetarios empezó en 1916: Vesto Slipher en una conferencia presentaba velocidades de alejamiento de unas nébulas (nomenclatura que Hubble usaba para las ahora llamadas galaxias). Slipher vio que casi todas las nébulas se alejaban y a unas velocidades tan altas como nunca se habían medido en los objetos astronómicos, de más de 1000 km/s. La referencia para medir distancias pasarían a ser las variables Cefeidas, las que fueron concretamente encontradas en Messier 31 Andrómeda espiral; la teoría de los universos islas con galácticas no fue publicada en una revista especializada, sino en el New York Times de noviembre del ’24, cuando se cumplían los 9 años de otra hazaña astrofísica cuasicosmológica y que fue la publicación de la Teoría General de la Relatividad por parte de Albert Einstein y con las matemáticas que no pudo desarrollar porque se la legaron Riemann y Emmy Noether entre otros. Hubble no estaba solo, otros seres biomecánicos que lo rodeaban en la época le aportaban lo que necesitaba: Willem de Sitter, Georges Lemaitre, Alexander Friedmann, Howard Percy Robertson, Arthur Geoffrey Walker. En ellos se gesta la Ley de Hubble y esas maravillas de la expansión cósmica que miden bajo fórmula relativista del efecto Doppler, la función del factor de escala cósmico en el parámetro de Hubble H0 = H(t=t0) sigue determinando aceleración y tamaño a cada momento sin que aún sepamos qué es y que está haciendo la energía oscura con todo ello.

Para marzo de 2014 la misión espacial Planck encontró un valor de H0 de (67.3 ± 1.2) km/s/Mpc, esa es ahora la constante Hubble sobre el estudio de la radiación de fondo de microondas.

Cosmographia

Cosmographia

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