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Desde Der Wanderer und sein Schatten en 1879 a su tumor cerebral que lo enloquece para 1899. Por entremedio sus obras conocidas Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para ninguno (1883), Más allá del bien y del mal. Preludio a una filosofía del futuro (1886), La genealogía de la moral. Un escrito polémico (1887), y El Anticristo. Maldición sobre el cristianismo (1888).

Friedrich Nietzsche al cuidado de su hermana en 1899

Friedrich Nietzsche al cuidado de su hermana en 1899

En ese librito sobre el viajero, andante, caminante y su sombra, en esos textos que son una plétora de aforismos y ensayos cortos, el alemán concibe toda su teoría política y anticontractualista. O de Thomas Hobbes carne aderunt (reencarnado) pero definitivamente inhumado sepultado (sepelivi).

El porque los individuos buscan el equilibrio (iustitia) en la vida en sociedad:

Si el mercader solo es un pirata usurpador disfrazado con discreción de vendedor y si el hombre poderoso protector de los cristianos pobladores de una comunidad solo es el bandido que no hace la guerra para obtener los beneficios individuales que le favorecen sino que impone las condiciones de paz tan queridas (y anheladas cuando ausentes) por los temerosos obradores del bienestar de sí mismos y su señor, los individuos pudiendo organizarse para constituir un poder equivalente al del enemigo de su estancia sobre el planeta prefieren delegar en un hombre fuerte, en un líder o jefe por sus condiciones inherentes ese poder combativo creyéndose seguros bajo su tutela, incluso dado el caso que el líder se comporte como déspota o tirano es preferible ello al exterminio; pero esa delegación de poder es solo una ficción tranquilizante, una mentira en la que necesitan aferrarse para no discutir su falta de inteligencia en la incoordinación de políticas igualitarias para la producción de su vida o la defensa ante la agresión externa, ningún señor poderoso los puede proteger del hambre amo más rudo o del invasor, pero ellos más débiles de pensamiento que de acción mueren defendiendo a ese patrón que los aglutina llámese jefe tribal o dinero impreso por el banco mundial de sumisión generalizada. Si los bandos solo contienden para lograr ventajas temporales que desequilibradas generan ese intento de requilibración a veces infructuoso, por veces triunfante, el batallar por la justicia que conlleva ese equilibrio es el asunto absorbente que consume los recursos y disipa las energías de algo sin solución de continuidad que no sea repetir tristemente los procederes y aconteceres pasados que fueron, son y serán obra de nuestras interminables pulsiones por sobresalir, controlar y demostrar quién ordena y quién obedece. Necesidad de coexistir con el enemigo sin dejar nunca de dar todas las vueltas posibles por un mismo objetivo: dominarlo u otorgarle el dominio, según el resultado de contiendas que el polvo de la historia va ocultando una tras otra ¿solo somos nuestros propios y únicos enemigos, ricos, pobres, brutos, inteligentes, honestos, dilapidadores, bondadosos y malditos? ¿solo somos la dualidad que se puede colocar frente al enemigo de su propio yo y obrar sin pensar? Lo que nos vuelve serviles es la estupidez de creer en la utilidad que ello nos da. Solo sabemos mentirnos. Quizá Dios no está muerto, pero señales no se ven salvo guerras y terremotos y más guerras.

Diciembre de 2005 a diciembre de 2015.

Libremente interpretado del aforismo 26, Las condiciones legales como medios

El derecho que se funda en tratados entre iguales persiste mientras el poder de los contratantes continúa siendo el mismo; la razón ha creado el derecho para acabar con las hostilidades y derroches inútiles entre fuerzas iguales. Pera esta razón de conveniencia cesa definitivamente en cuanto una de ambas partes se vuelve sensiblemente más débil que la otra: entonces el sometimiento sustituye al derecho que deja de existir; pero el resultado es el mismo que el que se lograba hasta entonces mediante el derecho, pues desde ese momento la prudencia del más fuerte aconseja economizar la fuerza del sometido y no desperdiciarla inútilmente, y con frecuencia la situación del sometido es más provechosa que la de su anterior igualdad. Por consiguiente, las condiciones legales son medios pasajeros que aconseja la razón, no fines.

1986

La pseudosolución es una bala de plata por cada randiano que nos cuente el cuento de lo genial que es el egoísmo, que a metal se marca el orificio y a egoísmo muere el hematófago. Que Dios no nos perdone.

1987

1988

1992

1993

 

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