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El compendio extenso y enorme de soft SF (ciencia ficción blanda) ha generado estragos en la mente de los lectores, pero no es algo nuevo, la literatura, historiografía y filosofía también lo habían hecho así en el pasado, trastocando conceptos, con visión míope o altamente especulativa inventaron una realidad paralela a la que podemos percibir si medimos mejor y correctamente. No es algo nuevo porque con anterioridad y muchas veces eso lo ensayaron la teología y la mitología y todas las cosmogonías de nuestra inventio, sus ejercicios pueden ser aceptados por una racionalidad científica, pero la lógica dúctil y maleable que sustenta los relatos y narrativas, lírica y épica, se hace inconsistente y deliberadamente falsa. Lo Real se trastoca en procesos mentales imaginarios y allí todo termina, aunque la naturaleza mecánica, geométrica y bioquímica de las entidades y los seres así lo permita no es así como narran y cuentan ellos los autores varios, no así cómo funciona la física natural y substrato matemático de las cosas. Hoy nuestro británico invitado es Brian Wilson Aldiss (1925) y su relato del año 1965 Hombre en su tiempo. Tan laxo como la fumata de delta-9-tetrahidrocannabinol THC y el premio Nobel de literatura a un tal Robert Allen Zimmerman más conocido como Bob Dylan (no Dylan Thomas).

los güelfos negros de la anglonormanda flota ultramarítima veneciana

los güelfos negros de la anglonormanda flota ultramarítima veneciana, más bien sus nimios asquerosos súbditos con independencia del género

Y luego de todo ello William Gibson y el cyberpunk tomaron la estrepitosa comandancia del género literario mayormente capacitado para desnudar todo tal cual existe y es: la ciencia ficción toda o narrativa fantástica aunque lógica. Procedo pues a desmenuzar haciendo añicos la interpretación Aldiss de la relatividad del tiempo:

Si lo resolvían intelectualmente

Tras un par de días cayeron en la rutina. Era como si el buen tiempo, al perpetuar su benignidad, los ayudara. Debían tener cuidado al atravesar las puertas, conservando siempre la izquierda para no chocar; así lo acordaron después de echar al suelo una bandeja llena de bebidas. Idearon distintos modos de llamar a la puerta antes de utilizar el baño. La conversación era una especie de boletín, en donde no entraban más preguntas que las indispensables. Caminaban a cierta distancia. En resumen, cada uno daba un rodeo para no rozar la vida de los otros.
 -En realidad -decía a Janet la anciana señora Westermark-, no es difícil, si uno anda con cuidado. ¡Y Jack es tan paciente!
 -Hasta se me ocurre que esta situación le gusta.
 -Oh, querida, ¿cómo podría gustarle una situación tan infortunada?
 -Mamá, ¿se da cuenta de cómo hacemos para existir juntos? No, suena demasiado espantoso, no me atrevo a decirlo.
 -Bueno, no empieces a pensar tonterías. Has sido muy valiente, y no es el momento de trastornarse, justo ahora que las cosas van bien. Si tienes cualquier preocupación, debes contársela a Clem. Para eso está aquí.
 -Ya lo sé.
 -Así me gusta.
Vio a Jack, que caminaba por el jardín. En ese momento, él levantó la vista, sonrió, y dijo algo para sí; extendió una mano, la recogió y continuó caminando, sonriente aún, hasta uno de los asientos que había en el césped; allí se sentó en un extremo. Conmovida, Janet corrió hacia la puerta ventana, para unirse con él. Pero se detuvo. Ya había visto la secuencia futura de sus propios actos: cuanto ella iba a hacer estaba ya cumplido en lo que a Jack concernía; puesto que la mente de él se adelantaba al tiempo. Pero si ella no salía, si se declaraba en rebelión y seguía discutiendo con su suegra las tareas de la jornada… Eso dejaría a Jack hablando solo, como un tonto, enfrascado en una fantasía imposible de penetrar. Que así fuera; entonces Stackpole tendría que descartar su teoría de que Jack estaba adelantado al tiempo, y tendría que tratarlo por una demencia alucinatoria más normal. En manos de Clem estaría bien atendido.
Pero los actos de Jack probaban que ella saldría. Sería una locura no salir. ¿Locura? Desobedecer una ley del universo era algo imposible, pero no una locura. Jack no desobedecía; simplemente, había tropezado con una ley de la que nadie sabía antes de la primera expedición a Marte. Por cierto habían descubierto algo más trascendente que cuanto se esperaba, y más imprevisto. Y ella había perdido… ¡No, aún no! Salió corriendo para llamarlo, dejando que la acción calmara su desconcierto.
Y en el hecho repetido vino implícita cierta frescura, porque recordó que la sonrisa de él, entrevista por la ventana, había expresado una calidez especial, como si tratara de inspirarle nueva confianza. ¿Qué había dicho? No había modo de saberlo. Se encaminó hasta el banco y se sentó junto a él.
Jack tenía pensado un comentario para cubrir el obligatorio e invariable lapso:
-No te preocupes, Janet dijo-. Podría ser peor.
-¿De qué modo? -preguntó ella.
Pero él ya estaba respondiendo:
-Podríamos estar separados por un día entero. Al menos, con 3,3077 minutos gozamos de cierta comunicación.
-Es maravilloso ver la filosofía con que lo tomas -replicó ella, y el sarcasmo de su propia voz la alarmó.
-¿Quieres que hablemos?
 -Jack, hace tiempo que quiero hablar en privado contigo.
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 ¿Una locura? NO, un imposible. La violación de la simetría de traslación espacial y temporal no es posible, la ruptura forzada de la simetría en la ficción métrica del relato en pseudociencia (por falta de conocimientos en física noetheriana relativista) jamás ocurrirá.
Divina Simetría, Sagrada Geometría
La nave estelar (1958) Non-Stop, de Aldiss

La nave estelar (1958) Non-Stop, de Aldiss

allí donde los güelfos negros nada tienen que ir a hacer

allí donde los güelfos negros nada tienen que ir a hacer, Marte (el planeta que la Boeing -aquí en autoretrato- ni la Lockheed Martin Space System colonizarán)

Schiaparelli entrando en él

Schiaparelli entrando en él

Nubes junto al volcán Arsia Mons, en Tharsis

Nubes junto al volcán Arsia Mons, uno de los tres Tharsis Montes en la altiplanicie Tharsis

Newtonianos seremos hasta 2027 AD y más allá también. Brian Aldiss claudicó en conjeturas de soft science fiction, imponiendo heterodoxia New Age, cual si se tratase de escuchar a Jim Morrison & The Doors, pero revestida de presunta einsteiniana doctrina pseudorelativista. Sucede que la teoría general TGR de 1916 no es sobre relatividad de campos gravitatorios acoplados o desligados introduciendo espacio-tiempos en la psiquis cronobiológica de cada astronauta en un nuevo campo planetario como pretende el narrador, la teoría de Albert Einstein es sobre invariantes topológicos, esos invariantes tanto de conservación de la energía como de simetría espaciotemporal de Hilbert-Noether.

Movimiento = cantidad de momento

Fuerza inercial = energía vectorial dadora de cantidad de momento (movimiento) ya empuje, ya frenado

Movimiento II = conservación de la energía conforme a invariante de simetría en traslación espacial

donde quien maneja la simetría (campo para acción-reacción de cuerpos y masas en cinético momento inercial) sin nunca alterar la conservación de la energía, masa y carga eléctrica, maneja los atajos geométrico-topológicos para el movimiento de traslación en el espacio-tiempo. Donde la inercia de los cuerpos sometidos a fuerzas tiene por única y profunda causa la conservación de la energía, la que no se crea ni se destruye.

El EZLN anunció que participará en las elecciones de 2018 (porque la disgregación territorial es un hecho chiapaneco desde el 1° de enero de 1994)

El EZLN anunció que participará en las elecciones de 2018 (porque la disgregación territorial es un hecho chiapaneco desde el 1° de enero de 1994)

Todavía sin martian folk (por ahora solo vikingo, pagano y eslávico folk)

SpaceX Mars Colonial Transporter compared to Saturn V rocket (Apollo Program)

SpaceX Mars Colonial Transporter, the Interplanetary Transport System (ITS) or Big Fucking Rocket (BFR) compared to Saturn V rocket (Apollo Program)

Cleaning Mars greenhouse after the sandstorm, by Raymond Cassel

Cleaning Mars greenhouse after the sandstorm, by Raymond Cassel

Domed atrium at Mars base, by Bryan Versteeg

Domed atrium at Mars base, by Bryan Versteeg

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