Marte, el Planeta Rojo, un color que le confiere el óxido de hierro de su superficie, es el más parecido al Planeta Azul, la Tierra, con días de 24 horas, años de 687 días y ciclos de estaciones producidos por la inclinación de su eje axial-polar. También es el planeta más cinematográfico de todos. Su exploración ha ocupado primeras páginas de periódicos en varias ocasiones, algunas lamentablemente por sus fracasos. La nave espacial rusa Mars 96 había sido lanzada desde el cosmódromo de Baikonur, en las estepas de Kasajstán (Rusia Federada), desde donde en 1957 los soviéticos pusieron en órbita el primer Sputnik. Pero esta vez la misión, que era internacional (participaban una veintena de países), no estuvo coronada por el éxito: la nave quedó atrapada en la órbita terrestre no pudiendo emprender el camino hacia Marte. De la larga lista de misiones fallidas, destaca la pérdida misteriosa de la nave Mars Observer, lanzada en 1993, sobre la que hubo hasta sospechas de sabotaje. En 1996 se lanzó con éxito la nave Mars Global Surveyor, también conocida por sus siglas MGS, para observar el clima del planeta. En 1997 llegó la sonda Mars Pathfinder, que sí encontró el camino, como su propio nombre indica: llegó el 4 de julio a Marte, allí, en el llamado Ares Vallis, dejó caer un pequeño vehículo todoterreno llamado Sojourner, que durante varios días transmitió datos y espectaculares imágenes. La segunda fase del programa de exploración marciana de la NASA (aquella agencia que ya había alcanzado la cúspide con las sondas Viking en 1976) comprendía dos naves: Mars Climate Orbiter -lanzada en 1998- y Mars Polar Lander, al siguiente año 1999. La primera de estas misiones se destruyó por un error de cálculo que confundió libras con kilogramos y millas con kilómetros; una falla de software.

En varias ocasiones la NASA anunció agua, en forma de hielo, en Marte, la última en 2015: la sonda Phoenix confirmaba la existencia de agua cerca del Polo Norte marciano. Y esta vez, con mucha más credibilidad que en los anuncios de antaño. Marte sorprende con sus volcanes (su orografía y topografía mientras se lo continúa cartografiando), como el Monte Olimpo, con tres veces la altura del Everest, y sus cañones, como Valle Marineris, de 6 Km de profundidad, además de sus cráteres y dunas. Sus rocas tienen una composición muy similar a la corteza continental terráquea. En cuanto al líquido elemento, sabemos que hay vapor de agua en su atmósfera, no en exceso, pero sí en cantidad suficiente para permitir que el agua se congele en la superficie del planeta. Sus polos norte y sur contienen dos clases de hielo: de agua (H2O), como los casquetes glaciares de la Tierra, y de dióxido de carbono (CO2) o hielo seco -que es de lo que están hechos su aire y atmósfera-, en proporción variable según la estación. Tras las últimas imágenes de la sonda MRO (Mars Reconnaissance Orbiter) y, previamente, del robot Curiosity, es incluso probable que haya agua líquida salada, una especie de salmuera, en las estaciones más cálidas, que formaría las cuencas observadas de ríos secos. Con ello se abre la posibilidad de que el planeta albergue algún tipo de vida microbiana. Pero eso no significa que ahora vayamos a creernos nuevamente, como el astrónomo Percival Lowell, que seres inteligentes construyeran canales para conducir el agua. Quizás lo averigüaremos en unas décadas, pues se está pensando enviar una misión tripulada a nuestro vecino, con escalas previas en Phobos y Deimos, las lunas marcianas.

de Carmen del Puerto Varela, Especies cósmicas. Entre gigantes rojas y agujeros negros. Descubrir la Ciencia, 2016.

Durante la gran oposición Tierra-Marte de 1877 trabajaron con sus telescopios Giovanni Schiaparelli y Asaph Hall; el primero cartografió la superficie marciana, montes, canales, valles, cráteres y volcanes, un cráter fue bautizado a su nombre tras el deceso del italiano en 1910; el americano descubrió las lunas capturadas (los irregulares y pequeños satélites troyanos) por el cuarto planeta en igual cuarta órbita desde el centro solar. Durante octubre de 2016 la sonda ruso-europea ExoMars se terminó de acercar a Marte tras siete meses de viaje, Trace Gas Orbiter estudiará el metano (CH4) atmosférico desde 2018 y ya logró tomar la órbita elíptica que irá volviendo circular en algunos meses hasta quedar a solo 400 Km de altitud; con respecto a la cápsula de descenso Schiaparelli, por falla de software en el encendido-apagado de los retrocohetes (y por fallas previas en el paracaídas y la unidad de medición inercial Honeywell de avanzados altímetros y giróscopos que responden a radares Doppler), se estrelló brutalmente contra Meridiani Planum, dejando la huella de un segundo cráter Schiaparelli en superfice. De la larga lista de misiones fallidas, esta bien reciente se le agrega. Con el temor infundado que se suspenda la misión prevista para el vehículo en la ventana de lanzamiento ExoMars del 2020, que debería posarse suavemente –como otras veces ocurrió y no este 19 de octubre- y al que se le pretenden destinar unos 340 millones de €uros ahora en diciembre del corriente año, este rover- lander o andador de cuatro ruedas lleva más peso y mucho mayor sofisticado instrumental científico para analizar el suelo arenoso.

Seis orbitadores en la actualidad del más inmediato presente giran en torno a Marte, tres de los cuales operativos ahora, son de la NASA: Mars Odissey, MRO y MAVEN (climatológico). Completan el sexteto de satélites artificiales la Mars Express de la ESA desde 2003, la TGO recién llegada y aún en preparación para su fase científica, ambas junto a la india Mangalyaan que arribó en 2014 al planeta rojo-sepia (de la agencia espacial ISRO). Una media docena de satélites escrutando cielo y tierra marcianos ahora a unos 213 millones de Km de nosotros. La americana Mars Global Surveyor trabajó en las mejores condiciones entre 1996 y 2010; para el futuro se enlistan: Insight 2018 (del programa Discovery de la NASA), Mars 2020 de la NASA, Red Dragon de Space eXploration (sobre el terreno y trayendo muestras de rocas), NeMO 2022 (la Next Mars Orbiter remplazando a las que irán caducando), sumándose estas cuatro estadounidenses a la flotilla en extenso de las chinas que los ahora y pronto poderosos asiáticos quieren lanzar en la década siguiente, la de los años ‘20.

Un astronauta en la superficie de Phobos

Un astronauta en la superficie de Phobos

En mayo de 2016 Marte venía realizando su acercamiento a la Tierra a una velocidad de 1.755.000 Km por cada 29 horas terrestres. A partir de allí y estando a unas 0,5 ua (unos 75 millones de Km) comenzó a alejarse y lo hará hasta bien entrado el año 2017. Lo de mayo del ’16 oposición planetaria se repite 26 meses luego para julio de 2018, en nuevo perigeo-opositio.

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