Voy a ser específico y categórico, la única inevitabilidad de tragedia en todo este gigaevento de choques y fallecimientos sin fin nos ocurre a nosotros los bípedos humanoides por cumplir las leyes del tránsito de los cuerpos, sus masas asociadas y energías, por seguirlas y no por violarlas. Las leyes inviolables de la física, de la mecánica, dinámica y cinemática, las únicas leyes ciertas y fidedignas constando en los principia mathematica de la philosophia naturalis, las leyes newtonianas de quien cerró sus ojos en 1727, y yo luego preguntando en 1992 qué son las integrales, estudiando y malaprendiendo cálculo y análisis matemático, unos 265 años después del deceso natural, por ello mismo inevitable y trágico, mitosis tras mitosis del copiado con defectos de sus telomeros cromosomales. No hay tragedia griega ni circoromana de accidentes automovilísticos televisada por los noticieros de entretener para nada saber ni comprender. Los human cellular flesh en el correcto británico de Sir Isaac Newton solo podemos cumplir las leyes de lo que por algún -y aún para todos inextricable- propósito fue por el Sapientísimo Creador en su factoría cósmica pre y pos-geometrizado.

Si es de asnos y es de nos preguntar, entonces respondamos: que las simetrías invariantes y la conservación de la energía todo lo explican, de la energía que comportamos y no de nuestras frágiles cápsulas bio-anatómicas.
La energía se conserva, el universo no se destruye, no se termina ni se pierde en una nada inventio ficcional e inexistente. El principio de entropía es reversible en conservadas simetrías gauge de grupos Lie pre-Unificación final en Teoría de Todo -desde el flujo de los campos cuánticos hasta la escala cosmológica de los filamentos supercumulares galácticos- en la fórmula elegante SU(3)⊗SU(2)⊗U(1)

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