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Las similitudes son por clima aunque no tanto, no por idioma y sí por algo de la belleza de sus xx mujeres. En resumidas cuentas dos naciones siempre agrarias, agropecuario-exportadoras, cerealeras. Allá en Ucrania se terminó el rey del chocolate Petro Poroshenko (la prensa occidental por lo visto no reside en Ucrania, tiene su sede filial siempre activa trabajando las noticias en Venezuela) y aquí en Argentina se acaba el empresario de Sevel Fiat-Peugeot, los camiones de la Basura Manliba, los peajes en autopistas del conurbano bonaerense y todo el legado económico de un semidisuelto grupo Socma (ahora venden automotores chinos JAC, Chery y DFSK aquí y en el vecino Uruguay, la otra colonia Británica, la que nunca ensayó rebeldía ni emancipación, sin díscolos federales o peronistas, ya muerto Artigas en su exilio en el Paraguay antimperialista antes de que al proyecto nacionalista lo destrozara la tríada de hermanos luso-criollos que lo rodean), tras la muerte del pordiosero italiano que se volvió contrabandista de cigarrillos, se cargó cadáveres y se dedicó a la importación de autopartes antes de volverse un vampiro de conglomerados a escala argentina, el tal Francesco. Claro que los negocios continuarán, para el tal Mauricio, con el litio y otros insumos y materias primas que acopió para su futuro tras el fin del experimento de devastación social que dejará fragmentos de un país, la neoangloholandesa colonia de las Provincias Unidas del siglo XXI. Solo que si bien no tiene que ser inmediatamente, allá entre nazifascistas liberales europeístas y aquí entre odiadores antiperonistas, siempre podrán surgir gobiernos aún peores, de coyuntura pero en el declive de toda superestructura, con población populosa y pauperizada, desesperada, democraticamente enloquecida por los globos que la engañaban y los shows televisivos, esos fuegos fatuos de colores en UHD 4K -si nos conseguimos un televisor chino grande y barato Epic o cualquiera otro con buenos paneles Samsung en tasa de refresco y contraste efectivo- que les ofertan la vida de polímero y mentiras que nunca tendrán en un barrio (semi)cerrado del conurbano con custodia de capitales de ADT y personal de Prosegur, rodeados de lobos hambrientos y codiciosos por esa misma educación televisada que reciben y que no se detendrán ni con Biblias ni con balas.

Allá en Ucrania Volodimir Zelenski ex-capo cómico

Al final si hacen sus experiencias, como intenta justificar Luis Zamora, toda la ignorancia de lo que votan, tanto experimentadores como experimentados en este Laborator de podredumbre de las sociedades y de la vida, mueren y desaparecen sin nada haber aprendido, para volver y volver a repetir siempre los mismos errores. Al final lo que se pudre y apesta es esa inválida democracia del mercado y la representación que todos aceptan porque no saben como en embriología, topología, cosmología o campos de cuerdas y cuánticas partículas qué mejor cosa proponer u ofrecer, no dominando ni el propio destino en la cacería de presas y predadores de los hobessianos homo homini lupus… un Estado más grande, un Estado Bestial o un Estado Mundial pronto ordenará el descalabro, el caos circundante y la miseria sociopolítica que siempre nos viene tocando vivir desde aquel lejano Estado de Naturaleza que Locke y Rousseau, reinventaron una y otra vez en sus especulaciones humaniformes, pero está claro que viviremos una dorada y gloriosa época futura que aún entre piezas de software y hardware de telecontrol permanente no logramos llegar a imaginar, traigamos más hijitos y nietitos a esta tierra del Señor, que el Señor es un asqueroso pobre diablo negro o rojo o semitransparente que la gobierna con total entrega y dedicación.

Acá Marcelo Tinelli para presidente, y para cuando la situación levemente mejore en 2023

Presidente y vice, el hormiguero oso Arturo, luego van rotando y se eternizan en el poder como Putin-Medvedev (allá para tragedia de los bibelforscher y acá para la de todos los demás y votantes de la democracia electrónica virtual)

Siganme!! dice el pobre Diablo, el que pasó hace más de 20 años por Argentina, el tal Carlos Saúl Menem, y el que nunca pasa, el padre de fariseos, zelotes, saduceos, esenios y demás integrantes de las etnias de bípedos. Es que todos hacen sus experiencias y mueren sin remedio aunque su democracia por sistema de cosas pareciera imperecedera como las demás tiranías que la precedieron: autocracia, monarquía ya absoluta ya parlamentaria, despotismo ilustre, meritocracia, plutocracia, aristocracia y demás mierdas que nos autogobernaron y engañaron prometiendo lo que no pueden gestionar, un sentido para ser y hacer en la persistencia invariante-conservativa del espaciotiempo, no pueden, no pudieron ni podrán. A la ciénaga de metano pestilente nitrogenado en caca y escherichia coli bacteriana, a la mierda de la prehistoria para siempre con su Sistema de Vida y Producción.

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